Mostrando entradas con la etiqueta Bethoven Medina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bethoven Medina. Mostrar todas las entradas

2 ene 2018

POESÍA MEXICANA ACTUAL: INTENSIDAD EN LA POESÍA DE NADIA CONTRERAS




                                                                          Por: Bethoven Medina


Nadia Contreras (Quesería, Colima, México, 1976) es vital por su poética y porque promueve cultura desde México. Es directora-fundadora de la Revista Literaria Digital “Bitácora de Vuelos”, tribuna de poesía Hispanoamérica. Sus libros más recientes son: Presencias (Mantis editores, 2008), Caleidoscopio (Dirección Municipal de Cultura Torreón, 2013), Visiones de la patria muerta (Ed. El Humo, 2014), Quedará en el vacío (Pinos alados, 2017) y Sólo sentir, prosa erótica (Editorial Paraíso Perdido, 2017).

En la poesía mexicana actual, Quedará en el vacío, es muestra de poesía esencial y fundamentalista. Contreras, desde su ser aviva su pensamiento que a partir de conceptos elabora poemas que corresponden a la lógica filosófica para trascender líricamente sin mayores ropajes que el lenguaje directo, como nacen los poemas esenciales y llevan fundamento.

Hay un vacío antes y después de la creación poética, éstos nacen de inspiraciones distintas y fluyen desde el corazón del hombre actual, apurado y tecnológico, entre las circunstancias sociológicas o sicológicas de las cuales es náufrago en su propio caudal de sangre y apenas respira. 

Desde la introducción al libro, se percibe la exposición de su arte poética mediante la cual expande su alineamiento temático hasta hacerlo asequible a su comprensión lectora. Así, logra trasmitir no solo los sentimientos, sino también, las causales del poema.

Nadia Conteras expone –en este libro- poesía concreta con versos afilados y punzantes, a veces prosaicos y desnudos de ornamentos planteando definición del género y sus congéneres. Pareciera que es un diario o manual de un escritor que está frente a la soledad y  la palabra; es decir, al vacío y al encuentro. Si bien es cierto, parte del sentirse solo, hay que reconocer que piensa en todos:

“Ellos, los nuestros,
avanzan
tragándose el polvo,
los rezos, los susurros” (Pág.14)


Describe el proceso creativo y vuelve a la escritura/caminos; asimismo, rompe barreras ya que no son líneas/círculo, sino la jaula imaginaria, por cuanto, alguien que haya asumido a la creación literaria como modo de vida, acepta que no saldrá de esa jaula creativa, por la pasión que ésta conlleva.

“Los caminos
no son una línea, 
ni siquiera círculo.
Jaula”.  (Pág. 18)

Encontramos en su lenguaje el uso de neologismos que reinventa/recrea, en palabras que digan más de lo que significan. Supera los juegos fonéticos:

Poema-núcleo
Semejante
a la forma palpitante del fuego desatado
el impulso
de atravesar
el cuerpo de las palabras. (Pág.33)


Quedará en el vacío es un libro brevemente misceláneo en el cual incluye textos en verso y en prosa.  Viene del surrealismo, humor negro, sueño e inconsciente, explora sistemáticamente su mundo interno bastante confundido y luego esclarecido  a través de su poesía.

En la poesía de Nadia Contreras encontramos el carácter formal de poesía breve, pero intensa, y que, con naturalidad denota estructura o formas de pensamiento en sus versos. Construye figuras a partir de conceptos y razonamientos que establecen argumentos válidos y oportunamente lógicos para demostrar que la poesía no solo es improvisación, sino también razonamiento.

Usa la conceptualización científica con explicación poética. Va de la física a las figuras literarias usando la energía creativa. Sabe que la poesía tiene algo de radiación electromagnética por cuanto transporta energía, la cual emite el vate y absorbe el lector. Es poesía que innova:

Manchas solares: el poema cercano al horizonte y oscurecido por una densa niebla. Las partículas que transportan su energía (las llamaremos  fotones) intentan escapar al exterior y, en el vacío del alma, el signo toma forma (los fotones son absorbidos continuamente y remitidos en otra dirección a la que tenían). El poeta (Galileo se arriesgó a la ceguera por observar el Sol a través de un telescopio), como el núcleo del poema, es zona  “radiactiva”. (Pág.36)


Adentrémonos en el estilo parco de Contreras teniendo presente que es una mujer que vive intensamente. Su vida mayormente aparece inclinada hacia delante, con su fe inquebrantable en la poesía  pasada o actual. Es su universo personal adaptando su propio eclipse solar/emocional:

El nacimiento del poema puede compararse con el eclipse de Sol. Dentro, en el latido de la piel, la revelación de un mar lactescente, Infundido de astros. Cada hallazgo, de color rojizo, de densidad muy baja y de temperatura altísima (Pág. 40).


Su poesía es dispar al estilo de la verborrea actual. No acostumbra a desgastarse y quedarse atascada en las descripciones o narraciones de la abundante poesía de hoy. Por el contrario, le bastan algunos conceptos y tópicos literarios con las cuales hace su escritura poética.  De pronto, en la aparente brevedad, encuentra su estilo que genera valor y fomenta apertura: en suma, quedará en el vacío las respuestas positivas que sus lectores concluimos.

Cuando en un cuerpo material se dan fenómenos físicos evidencian manifestación o transformación de la energía. La luz es energía y físicamente se relaciona con la propagación de las ondas electromagnéticas cortas,  genera la capacidad de un cuerpo o sistema para realizar movimientos. Es indispensable para la vida, en la superficie y aire del planeta, en diferentes hábitats. Solamente algunos peces pueden prescindir de ella, por cuanto viven en las profundidades de los océanos.

Por encima de la luz,
del fuego, su llanura. (Pág. 55)

Volvamos a nuestro espacio.
—Los pasillos, las formas de la luz. (Pág. 70)


Presenta acercamientos a la física y también a la metafísica. Su poesía se orienta al pensamiento como fenómeno natural, porque la mente es materia o energía detenida. Por eso, el libro termina con un poema que cierra círculo con el inicio:  

Comencemos por darle un nombre al amor.
Un nombre como si se tratara
de una calle, una ciudad, una casa. (Pág.76)

Al final del libro, se cumple con la ubicación  del vacío: puro, original y filosófico; para el encuentro auroral y fundamental de nuestras huellas eternas, entre la noche y el día. Desde los límites al interior, al centro y/o viceversa. Es decir, el vacío es el corazón de la inmensidad pregunta de la existencia: 

Quedará el vacío
en la proximidad del día
y de la noche,
en el límite de las cosas
o en su centro. (Pág. 81)


Nadia Contreras, es voz enérgica de la poesía mexicana actual que luce su compromiso con la sociedad, y ante el parnaso azteca expande su voz con insular y verdadera creación a la que hay que darle mayor atención. 

Debemos tener en cuenta los premios que le conceden sello de calidad: Mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía “Elías Nandino”, 2001; Premio Estatal de la Juventud, Colima, 2002; Premio de Poesía Instituto Mexicano de la Juventud, 2003; Premio  de Publicación Editorial, convocado por la Dirección de Cultura de Torreón, en 2006, 2008; Premio de poesía “Timón de oro” convocado por la Secretaría de Marina y la Escuela Naval Militar de México y Ganadora del Primer concurso de narrativa “Salvador Márquez Gileta”, Universidad de Colima, 2011. 

En 2014, el congreso del Estado de Colima le otorgó la presea “Griselda Álvarez Ponce de León”, por su trayectoria en la literatura; es el máximo galardón que el estado puede entregar a una mujer. 


15 dic 2017

Sobre Éxodo a las Siete Estaciones


Juan Félix Cortés y Bethoven Medina en el III Encuentro Inter regional de Escritores - Guadalupe 2017



Por: Juan Félix Cortés Espinoza



El poeta Bethoven Medina Sánchez, ha creado una obra artística a partir de su innato talento para expresar connotadas reflexiones literarias, donde la sabiduría y el conocimiento tributan a la poesía su elevada trascendencia.
El número siete es un número cabalístico, en su libro que comentamos y el artista escrudiña e investiga su significado, su misterio y su identidad inmersa en el tiempo transcurrido por la humanidad.

Bethoven ha escrito con maestría para sentir e interpretar el sentimiento profundo del ser humano con sus creencias que lo impulsan a buscar sus limitaciones y sus posibilidades para ser feliz.

Bethoven tiene en cuenta al prójimo en su diario vivir, en su permanente conflicto para alcanzar su destino, para que exista en un mundo creado por Dios.

Éxodo a las siete estaciones, es una respuesta del poeta a sus inquietudes personales, asimismo, es una invitación de su creatividad para perdurar en el espacio, en la historia y en el tiempo a través del lenguaje estético.

Bethoven ha elaborado con la claridad y con la luz de la poesía una obra consistente, distante de la mediocridad y lo temporal; es el lenguaje artístico de un poeta que ha considerado y fusionado la intuición, la investigación antropológica e histórica, ha encontrado el descubrimiento de la palabra precisa y misteriosa, y de esta manera está apto, está capacitado para comunicarnos revelaciones y verdades incuestionables que solo la poesía transmite; él habla, él escribe en nombre de la poesía recóndita que nos salva del caos y de la incertidumbre.

En siete días de la creación, poéticamente nos vincula, nos acerca con el ser supremo de la creación, su lectura es especial y atractiva, nos atrapa y nos permite con nuestro libre albedrío, repasar nuestros conocimientos adquiridos sobre la divinidad y la existencia humana, en su poesía encontramos la grandeza de un lenguaje que impacta por su belleza y toda su poesía escrita es de altura.

En su obra aparece el hombre comprometido por tantas sorpresas y que está relacionado con la realidad de un universo vinculante. El lector con toda la seguridad se embarca en un viaje artístico repleto de palabras y siente las metáforas y las sentencias poéticas en su real majestuosidad. Sus poemas, son muy bien expresados y nos dejan una sana sensación de hallar una poesía que se introduce con su goce estético a nuestra conciencia, goce estético que necesita nuestro espíritu. Y no es una poesía fácil y pueril, porque encontramos el sentir culto del poeta y que manifiesta su creatividad en todo su esplendor.

En las siete notas musicales, advertimos la melodía y el ritmo de las cosas, nacen los sentimientos en su real importancia, se vislumbra la vida que tanto amamos y que tanto la cuidamos, por ser fundamental en el hombre de hoy y de todas las épocas.

La música está en los astros cercanos y lejanos, visualizados por nuestros ojos inquietos y milenarios. La música está en la descripción de los ríos, de las montañas que cita el poeta, está en el corazón y en el cerebro de los seres humanos.

En su poesía vibra la música de una naturaleza evolucionada, naturaleza creada por un ser superior, para habitarla y ser cuidadores de ella, para lo cual debemos ser nobles, generosos y solidarios.

Bethoven recorre con  sus palabras los caminos insondables de la belleza que posee esta naturaleza inmensa y bella, como la misma poesía, perfecta y luminosa. Y en este espacio poético no  podría faltar un elemento singular, me refiero a la piedra que recibe el agua de la lluvia, no podía faltar el vino que embriaga nuestros labios, ni los infaltables crepúsculos, las luces hermosas de la creación, las raíces y los siete reinos de la naturaleza. Y el cuerpo del ser humano en su acostumbrado descanso, escucha la música a través de su alma, escucha emocionado la música interior de su sangre que circula, sangre que atraviesa jubilosa por sus venas y arterias, en este cuerpo noble y único.

En siete días de la semana, aparece la laboriosidad del tiempo inacabable, otra vez, la vida, delante de nuestras experiencias individuales y colectivas, y cada quien realiza sus tareas cotidianas y siempre desde la relatividad donde buscamos la verdad absoluta. Todos trabajan su evolución, el sol, la luna, los planetas distantes, la naturaleza, el hombre en su angustia diaria, todos participan en el calendario del tiempo, todos están dentro de su semana cabalística. Los dioses míticos de la antigüedad son registrados por el poeta, con originalidad escribe un lenguaje que gusta por tener emociones y sentimientos.

Bethoven sabe a ciencia cierta, que la poesía, además de transformarnos, es capaz de conmovernos y de entregarnos por añadidura una filosofía de vida para cuestionar nuestras miserias humanas; en ese sentido, la poesía cumple su rol a través del lenguaje que nos esclarece y estremece las raíces íntimas más profundas. Marte, Mercurio, Júpiter, Saturno, son presencias cósmicas y referentes en el discurso poético.
En Siete cuerpos del hombre,  Adán es un personaje bíblico y admirado, es el hombre de siempre, con su esqueleto, con sus órganos,  con sus sistemas organizados, con su cerebro todopoderoso; pero el hombre se encuentra en su cuerpo etérico y para reafirmar su existencia, el poeta en altavoz, escribe: /Peces se pierden en el mar, que cesa sus olas, y quedamos encerrados/cada uno en su cuerpo/creyendo que todo está aquí/en las playas/ en tanto días reprimen/los pasos/ . Y sigue escribiendo ahora sobre el cuerpo astral.

Por otro lado, el cuerpo mental, espiritual, intuicional  e íntimo están presentes, ordenados y son expuestos con una certeza poética que nos permite alcanzar el conocimiento, el sentido de la existencia, que nos hace únicos y originales a los humanos.

Bethoven Medina Sánchez recurre a personajes del antiguo testamento, hombres de fe, profetas, que poseen un liderazgo extraordinario, hombres que mantienen un prestigio en la conciencia histórica de mucha gente.

En Siete palabras de Jesucristo, la poesía nace con la religiosidad del poeta, el discurso de revitaliza, se adquirió el conocimiento veraz del nuevo testamento. Jesucristo es el centro de interés, su voz es ineludible y transmite una esperanza y una promesa crucial, interviene para la transformación del hombre y del mundo;  Jesucristo está presente en esta poesía y el hombre que reside en el caos, cambie en su hábitat de limitaciones. En esta parte del libro, la creación poética nos enseña a compartir un lenguaje reflexivo, metafórico, religioso, filosófico y existencial.

El poeta escribe:/hay días que ubico/mis cicatrices en el alma/Dios mío/buscando el libro de la verdad/claves secretas de las montañas/enamorados del azul/tú eres el sol que abre el cielo/ y espesas nubes mantienen su pereza y alas/aquellas que nos arrebataron/al quedarnos dormidos/dentro de este cuerpo/que se destroza. En estos versos descubrimos la profundidad y grandeza del poeta. Dios es lo máximo en esta escritura relevante y fiel a su vocación de escribir, para enternecer a los demás.

Bethoven Medina Sánchez, es un poeta que evolucionó desde su adolescencia preclara, cuando lo conocí, y le ofrecí mi aliento literario, su adolescencia creadora fue siempre sobresaliente; hoy es un poeta que alcanzó la madurez en su larga travesía como creador de un lenguaje que tiene su propio sello personal.

En Siete colores del arco iris desfilan el rojo, el naranja, el amarillo, el verde, el azul, el índigo y el violeta. El poeta se introduce con sus sentimientos, y va en busca de su círculo interior, donde reside con sus tristezas y alegrías; se siente emocionado ante el brote de su poesía que pretende decirlo todo en palabras artísticas.
El arco iris responde a un fenómeno natural, donde la voluntad del hombre, no interviene, no participa. El arco iris es un obsequio de la naturaleza, un  regalo temporal a nuestros sentidos. Es un poema estético del firmamento, que ennoblece nuestra alma.

Bethoven Medina Sánchez se atreve a crear en poesía e interpreta con su sentir cada color y espera la respuesta cuando finaliza cada verso. Como poeta busca reencontrarse y prepara su espíritu creador utilizando para bien, la poderosa poesía, transformadora del hombre como especie. En su poesía, denuncia la injusticia social y se solidariza con los marginados de nuestra sociedad.

El poeta recuerda su infancia, su atmósfera familiar, tal vez,  un huerto imaginario o real. Los colores del arco iris invaden sus palabras y sus recuerdos más resaltantes. El poeta siempre por lo general, viaja solitario, y viaja cercado por las palabras “donde el amor y paz son fresca lluvia”. En sus sueños programa realizar viajes, en busca del verde prado con venados y zorzales. Escribe una poesía muy personal, diría secreta; pero de pronto se desnuda ante el lector acucioso y lo hace para saber más, es decir, para vestirse del conocimiento, para adentrarse a su vida cotidiana, aunque exige afecto y comprensión. Bethoven escribe:/El sol en mis hombros/queridas violetas/causa mi afán de ser hombre/más íntegro ante Estatua de Filias/idiomas de campanas, esta Fe agotándose/hasta poseer altura humana/.
En Siete ensayos de la realidad, se identifica con el trabajo histórico de nuestro Amauta José Carlos Mariátegui La Chira. Poéticamente Bethoven Medina Sánchez como pocos poetas ha alcanzado una fuerza creativa que inyecta para expresar un pensamiento, un sentimiento, una reflexión de un sector social vilipendiado y arrinconado por el poder. Para crear esta poesía y darle un sentido, ha tenido que leer minuciosamente y con profundidad a Mariátegui quien magistralmente abordó el reto de escribir con lucidez y temperamento, una realidad social, una temática.

Política y economía aparecen en los poemas de Bethoven; el poeta se adhiere a la redención humana. Su poesía gusta por su sinceridad y por su belleza, y por ser una poesía en donde el lenguaje literario es primacía, asombro, originalidad y un territorio construido para que el hombre de nuestra época sienta la palabra desde la hondura de su alma.

Éxodo a las siete estaciones, tiene en su portada una obra artística del destacado y talentoso pintor Carlos León Cruz, y en los interiores el legendario artista plástico Santiago Vergara Montero ha creado magníficas ilustraciones.

Cabe recalcar los epígrafes que el poeta Bethoven Medina Sánchez ha considerado con marcado interés. Citamos breves textos de W.B. Yeats, William Shakespeare, Josué 6:4, Charles Baudelaire, Éxodo 13:6-7, Julio Garrido Malaver, Lucas 17:4, Lao Tzu, José Watanabe, Antonio Cilloniz, Marco Martos, Sante U. Barbieri, Arturo Corcuera, Ladisclao Plasencki, Elqui Burgos, José Carlos Mariátegui, Javier Sologuren, Dante Alighiere. Es una excelente iniciativa el incluir textos de la Biblia y de creadores que han alcanzado notoriedad en el ámbito literario. 

En este libro el conocimiento se manifiesta y coopera con el lector para sentir, entender, un mensaje de un poeta que asumió su creación para establecer una duradera relación con sus lectores. 

5 nov 2017

La revista Umbral: desafíos de la investigación universitaria






Por Zorán E. Herrera Mejía
Docente de la Universidad Nacional de Trujillo  


Entre las manifestaciones culturales vigentes que constituyen indicadores del desarrollo de las universidades son las publicaciones académicas. Es el nivel más alto del saber y consiste en el principal pilar de la investigación científica. Sin embargo, en las universidades públicas ─ya abandonadas a su suerte hace décadas por las políticas de Estado─ resulta un hecho titánico y de buen talante publicar alguna con la calidad pertinente. 

Sin un fondo económico cultural destinado para el desarrollo y crecimiento de editoriales en la mayoría de las universidades y, además, ensombrecido por la desidia de los sujetos por la investigación, publicar resulta ─entonces─ un acto de rebeldía contra el sistema imperante, por cuanto rompe la visión estigmatizada que la sociedad percibe sobre el precario quehacer universitario.

En este sentido, la producción y divulgación de una revista, un boletín, un diario, etc. resultan cantos esperanzadores de las comunidades académicas de las universidades públicas. En este camino, se vislumbra la Revista de Investigaciones Socioeducativas Umbral, nueva Etapa (Nº 2, enero-diciembre 2016), presentada el mes de mayo en la Facultad de Ciencias Históricos Sociales y Educación de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Como cita Néstor Tenorio, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, en la Presentación de Umbral: “La universidad es lo que publica”. No quepa la menor duda. Ligado a la investigación está el otro eje: el de la enseñanza-aprendizaje. La divulgación de las investigaciones abre espacios de diálogo y cooperación académica para reflexionar, criticar y resolver problemas que se presentan en la sociedad local, regional, nacional y mundial. En esa misma perspectiva, Milton Manayay Tafur (Editor General de Umbral) refiere que “el texto académico es una construcción epistémico-verbal que emerge y funciona dialógicamente dentro de una amplia red de prácticas de estudio e indagación científica”. 

Umbral, Nueva Etapa, constituye, así, en un emblema del avance académico, producto de las preocupaciones científicas y sueños e ideales de una comunidad de docentes que, hoy, bajo este designio, se transforma en realidad. La Revista está dividida en dos ámbitos: Investigaciones educativas, en las se desarrolla aspectos sobre “Teoría educativa y teoría curricular” (Marcelo Walter y Juan Montenegro), “El aprendizaje cooperativo para el logro de los aprendizajes esperados en la educación universitaria” (Montenegro Juan); en el segundo campo, el de las Investigaciones sociales, presenta: “Asociatividad y acumulación en economías de reproducción simple. La banca de los pobres en Lambayeque 2005-2011 (Figueroa Guillermo), “El matrimonio en la sociedad colonial” (Bonilla Elena del Pilar), “Enunciado y enunciación en los relatos orales de aparecidos en Lambayeque” (Rodríguez Kelita), “La mirada nostálgica entre lo posible y lo necesario. Análisis psicoanalítico de “Otras tardes” de Luis Loayza” (Mondoñedo Marcos).

Asimismo se incluye “El diluvio de Rosaura o la Torre de Babel del placer” (Tenorio Néstor). Además, cuenta con un capítulo de entrevistas: “Diálogo” (Elera Carlos y Luis Millones), “Mi trabajo consiste en reconstruir las lenguas de las que queda poco, específicamente las lenguas de la costa de Sudamérica” (Manayay Milton y Gustavo Sosa); otro, de reseñas: “Los mitos y sus tiempos. Creencias y narraciones de Mesoamérica y los Andes” de López Alfredo y Luis Millones” (Narváez Alfredo), “Éxodo a las siete estaciones” de Bethoven Medina (Manayay Milton), “Elocuencia mexiquense” de Martínez Carlos (Manayay Milton); y, por último, la parte de Documentos institucionales: “Exposición bibliográfica, Lambayeque escrita. Una muestra en imágenes del Patrimonio bibliográfico lambayecano. Biblioteca de Miguel Ángel Díaz Palacios” y “Fuentes para la investigación y educación. La colección bibliográfica de Miguel Ángel Díaz Torres” (Figueroa Guillermo). 

En relación con lo expuesto, Umbral constituye un referente dialógico por la calidad de los artículos académicos; un ejemplo a seguir, por el interés del trabajo colaborativo y en equipo; y, sobre todo, desprendimiento de sus autoridades por tomar decisiones pertinentes para invertir en investigación.  

Fuente: Bethoven Medina Sánchez


ÉXODO A LAS SIETE ESTACIONES DE BETHOVEN MEDINA


Bethoven Medina y Gloria Díaz en la Feria de Libro de Chimbote 2017



Por: Gloria Díaz Azalde


Empiezo mi análisis al poemario “Éxodo a las siete estaciones” con la siguiente cita: “La poesía no pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado.  Por eso no es moral o inmoral, justa o injusta, falsa p verdadera, hermosa o fea.  Es simplemente poesía, de soledad o de comunión.  Porque la poesía que es un  testimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación.  Y tanto como un ruego puede ser una blasfemia”. (Declaraciones de Octavio Paz en una entrevista).
La poesía clásica y moderna, es la manifestación de la belleza o el sentimiento estético a través de la palabra, en verso o en prosa.  La actividad poética no se puede definir por límites y precisiones exactas.  Es difícil encontrar un marco concreto dentro de las corrientes y estilos literarios.  La poesía clásica tiene muchos aspectos importantes, pero el que le da el sello como tal, es cuando trasciende en el tiempo y más allá de las fronteras. 

Las apreciaciones a este poemario, “Éxodo a las siete estaciones”, tienen un criterio muy particular, puesto que se trata de una postura literaria distinta a la poesía convencional a la que estamos acostumbrados y esto quizá se deba, a las investigaciones esotéricas, místicas y afianzadas en un ambiente de vocación fecunda por la búsqueda de la verdad por parte del autor.  En lo que pudiéramos llamar creación literaria, hay una preferente devoción hacia el simbolismo oculto, combinado con aspectos cabalísticos, astrológicos, metafísicos, entre otros.

“Éxodo a las siete estaciones” es un nacimiento a una temática de las claves ocultas y las actividades místicas.  Es un libro estructurado en la numerología, en la que el número siete, es el símbolo y el nexo a la estructura interna.  Por analogía, todo se relaciona en un resultado de un siete simbólico.

El libro tiene siete partes, con sus epígrafes respectivos y cada parte siete poemas.  Así tenemos:

I. Siete días de la creación del universo.
II. Siete notas musicales.
III. Siete días de la semana.
IV. Siete cuerpos del hombre.
V. Siete palabras de Jesucristo.
VI. Siete colores del arco iris.
VII. Siete ensayos de la realidad.  Además de los anexos: Siete veces siete. Referencias y notas.

Esta estructura  del poemario, a manera de creación espontánea de intrincada forma geométrica, parecida a un mandala, me sugiere, un momento de magia a partir de su lectura.

El lenguaje que usa Bethoven Medina es una forma de prosa, diseñada en versos de largo aliento.  La temática es el simbolismo esotérico que se relaciona con ciertos procesos que tienen lugar en el cuerpo humano y en el alma, con un enfoque original, basado en las enseñanzas milenarias.

El estilo muy personal del autor, conduce al lector a la búsqueda de otras fuentes de información, para relacionar la poesía esotérica y la cultura universal.  Eso significa, conocer los principios básicos de la mitología griega, las leyendas orientales, los arcanos mayores de la cábala, astrología elemental, el funcionamiento de los chakras a través de las glándulas endocrinas, conocer los primeros versos del Himno a San Juan Bautista, (S. VIII) donde se nombran por primera vez, las notas musicales.  A su vez, la relación oculta con la Tabla de la Esmeralda y la interpretación metafísica de los pasajes bíblicos.

Dentro de las características fundamentales de la poética de Medina, a través de su poemario: ”Éxodo a las siete estaciones”, puedo mencionar:

- Ausencia de ritmo en la poesía.
- Sencillez clásica en el manejo del lenguaje.
- Muestra de espiritualidad profunda.
- Sacralización del sexo.
- Entendimiento de la vida, la música y el arte en general.
- Testimonia lo sagrado en su contacto con la naturaleza.
- Muestra un espíritu sediento de conocimientos a las enseñanzas iniciáticas.

Bethoven Medina alcanza una voz propia que se levanta en toda circunstancia, tanto en lo físico como en lo esotérico, sacralizando la existencia, recontando presencias bíblicas, intentando un mensaje de aire limpio, de privilegios y arco iris.  En sus poemas hay una polifonía por las diversas voces del yo poético; en ocasiones en primera persona o tercera persona o algún rasgo fugaz de grupo, que anuda la cólera o el desconsuelo, ante la violencia o la injusticia como en los poemas de Siete ensayos de la realidad.

En algún momento, me hizo evocar a Tagore en un fragmento de: “El Jardinero”, cito: “Sí, madre; no me mire así; ya sé yo que él no alzará sus ojos a mi ventana, ya sé yo que solo lo veré un momento; que será como cuando vienen sollozando, la nota que se aleja de una flauta…” En el poema de Bethoven: “Madre, he ahí a tu hijo. Hijo, he ahí a tu madre” (Pag. 75) cito: “Madre, al acordarme de ti, regreso saltando en cuclillas;/ y en la playa de pescadores acaricio chalaneros cuando predico la verdad,/ y en musical fiesta saltan delfines./ La luz en palabras de siete profetisas,/ recorre calles de oscuro puerto buscando a tu hijo,/ aquel del monte del calvario en donde permanece la Existencia./ Ahí los crucificados nunca dejarán de morir.” En el primer poema, Tagore hace alusión al paseo de un príncipe, su maestro o gurú espiritual para quién, solo tiene el deseo de mirarlo pasar por su ventana y eso, será más que suficiente para el niño que le lanza el único  tesoro que tiene, su brazalete de oro.  Por él, entrega todo a cambio de verlo pasar, es su guía y maestro interior.  En el poema, Madre, he ahí a tu hijo… el autor muestra su alegría, su visión de vida ante los chalaneros, es el deslumbramiento de verlos en el sacrificio de su labor, representan su guía, su maestro interior.  Ambos en un monólogo, (la presencia de la madre es ausente) de reflexión a la existencia.

En un fragmento final del poema: “Evolución económica” (Pág. 103) cito: “En el Perú, los maíces se levantan insatisfechos,/ y lejanos, son brazos altaneros que convocan/  medir los años, las siete vacas flacas;/ y a sacar el alma, al alma, para vivir cantando”. Este fragmento es muy profundo porque en la contextualización de todo el poema, podemos decir que no hay silencio tan inquieto, como aquel solemne silencio en que la naturaleza toda, se confabula con el hombre andino y hace su protesta y se vuelve hielo y es pobreza, pero aún en ese trance de dificultad, él, vive cantando. El eco es su voz.  El hombre andino modula y expresa todos los tonos, como en el poema: “Problema del indio” (Pag. 104).

La mayor prueba de la vitalidad de la poética de Bethoven Medina, es su total carencia de resignación al sistema político y social en su conjunto.  Sin plantearlo, parece precisar, una escuela de independencia literaria, con escritura libre y espontánea.  Algunos poemas se muestran con un matiz rudo, como si fuera un pintor de desenfadada pincelada, y en otros, sin perder la unidad temática, es sutil, simbólico y de verso libre.

Cabe mencionar que el tema esotérico ha sido una motivación creadora y de realización personal para muchos escritores, tanto en la narrativa como en la poesía y por citar a algunos, tenemos: Jetsun Milarepa, uno de los más famosos yoguis y poetas del Tíbet, entre 1052 a 1135.  Emanuel Swdenborg, teólogo sueco (1688 – 1772). Franz Hartmann, alemán, famoso escritor esotérico, (1838 – 1912). Fernando Pessoa, poeta portugués del ocultismo y las doctrinas esotéricas, (1888 – 1935), considerado uno de los más destacados en la literatura mundial. Oscar Wilde, poeta, dramaturgo y novelista irlandés (1854 – 1900). Franz Kafka, de origen judío, escribió en alemán (1883 – 1924), Jorge Luis Borges, uno de los más ilustres del S. XX (1899 – 1986) mostró gran interés por la cábala y los caminos de iniciación. La lista de escritores en esta línea del simbolismo y las cuestiones existenciales a partir de lo esotérico, puede ser muy larga, pero basta destacar que cada autor y su obra alcanzan la trascendencia en la medida que esta, perdure en el tiempo.

Para terminar, debo agregar lo siguiente: hay que ser valientes, tener las ideas claras y renovadas, tener un fuego encendido y de amistad con la poesía para escribir en este género, que ya muy pocos, quieren leer. La sociedad, parece tener un alejamiento insospechado, de renuncia al goce estético, como si la poesía fuera un asunto de interés solo para especialistas. La poesía une y armoniza el sentimiento popular, eleva la sensibilidad humana cuando podemos penetrar en este mundo maravilloso.  La poesía, nos trasmite, nos involucra en la realización del ser y nos hace más humanos.  Leer, “El éxodo de las siete estaciones” de Bethoven Medina,  nos irá guiando en esa conexión mágica que es el número siete, para entender las manifestaciones que nos ligan entre el mundo manifestado y lo no manifestado, entre el mundo visible y lo invisible y el autor habrá encontrado su misión a través de la poesía.



Gloria Díaz Azalde (Lima, 1949). Es una de las principales poetas de Chimbote. Ha publicado Canto bajo el agua (Mantícora Editores, 2007). Su vasta producción se difunde principalmente en revistas Bellamar, Altamar y Alborada. Los temas recurrentes en los poemas de esta autora han sido siempre el erotismo ligado hacia la búsqueda de lo espiritual, la soledad y la nostalgia.

11 sept 2017

COMENTARIO AL LIBRO “ÉXODO A LAS SIETE ESTACIONES” DEL POETA PERUANO BETHOVEN MEDINA



           

Por: Lya Naranjo*


El poeta, lector privilegiado que se transforma en el primer crítico de su propia obra, sabe y conoce, tal vez mejor que los demás seres humanos, el misterio de la creación poética y los insondables laberintos que conducen al poema.

Frente a la hoja en blanco, el poeta espera en silencio que las primeras palabras pueblen ese espacio desolado, que le broten alas, que le salgan manos, que tenga ojos que lo iluminen en el tortuoso Y solitario proceso de la creación. 

La palabra poética es cuerpo, ser vivo que respira y habla con todos sus colores, con sus ritmos y matices, con su tempo y su latido, con su aroma y su nostalgia, con su brillo y las correspondencias del mundo y sus objetos y seres. Hay voluntad y hay misterio en lo que compone Bethoven en su obra “ÉXODO A LAS SIETE ESTACIONES”. Este ejercicio de decir el mundo (como diría el poeta Gonzalo Rojas), tiene como fundamento la palabra y la visión del mundo que ella plasma. Un poema se hace con palabras, escribió Mallarmé, y la palabra debe ser, como ya hemos expresado en otras oportunidades, “el vocablo que conmueva” o, en palabras de Luis Antonio de Villena, la “forma que emociona”, es decir, aquella que produce una alteración del ánimo, la cual es provocada por la alegría, la sorpresa, el miedo, la expectación, la impaciencia, el asombro. Y Johannes Pfeiffer, en su ya clásico libro “La Poesía”, nos habla de ese “modo de verdad [que] se ha vuelto realidad en el encanto de la forma.”

Y estas formas que emocionan, estos cuerpos que se palpan, que se huelen, que se miran, que se degustan, que oímos, nos muestran su hermosura (que es la perfección formal y además su desnudez, el misterio, la otra voz, la marginalidad, sea de ésta o de la otra orilla). Y lo hacen para comunicarnos mundos, formas de vida, deseos, fantasmas, lunas interiores, soles para mejor vivir, noches infinitamente soñadas. 

“ÉXODO A LAS SIETE ESTACIONES” nos transporta desde la filigrana de su verso por un viaje existencial que abarca la historia de la humanidad, la conmoción que provocan sus imágenes cuando se plasman en palabras, es decir cuando encarna en su propia sustancia la realidad que nombra, se transforma en algo  mucho más vivo, más esclarecedor y sugerente que lo nombrado. 
Bethoven escribe en primera persona, su obra se basa en la magia del número siete; “resultado de la suma de 3 (lo celeste) más 4 (lo terrenal)” con lo cual entabla un diálogo que no es para nosotros una moda, una imitación; sino que responde y corresponde a una necesidad de sentir, vivir y practicar la poesía como una relación amorosa, como un impulso vital, en la que la intertextualidad, lo cultural, la erudición, el refinamiento, la ceremonia, son formas de un diálogo reflexivo y de sentido práctico por excelencia.

Escribe desde los espacios interiores, lo que supone establecer desde ya un punto de partida, nuestro propio mundo-espacio, del cual podamos (yo y los otros), salir a la luz o entrar en la noche; supone situarse en un lugar que tiene como sentido primero, en este caso particular, el descubrimiento de una idea y el objetivo de desarticularla, no sólo a través de la palabra poética sino que, como ya hemos dicho, a través de una actitud de vida.

Además es importante, reiteramos, lo multicultural, que abarca no sólo el diálogo con otros discursos escritos, sino con otros “textos”: las artes plásticas, la música, la escultura, el arte en general. Todo lo que tiene que ver con los sentidos, adquiere en esta poesía un protagonismo fundamental que requiere la complicidad del lector, se le exige su participación y su experiencia, se le nombra incluso, se resuelve en otros, no puede ser un lector pasivo. Por eso pensamos que estos textos pasan largamente la prueba del “placer de la lectura”.

Felicitaciones Beethoven Medina por tu obra poética “ÉXODO A LAS SIETE ESTACIONES” sin duda será un referente en la nueva poesía peruana. 
Mucho éxito.






LYA NARANJO. Quito, Ecuador 1948. Doctora en Lengua Española y Literatura, Máster en Educación Universitaria. Maestra y poeta, ha logrado en los dos campos distinciones nacionales e internacionales. En junio de este año, mereció “Premio  a la Excelencia Literaria, 2017” por la UHE Unión Hispanomundial de Escritores, en Buenos Aires Argentina. 
Ha recibido varios premios literarios: Premio 'Platero 95' Poesía. Libro español de las NN.UU. Ginebra-Suiza, Premio Nacional de Poesía 'Gabriela Mistral', Primer Premio 'Poesía Inédita' Distrito Metropolitano de Quito, Premio 'La soberanía Ecuatoriana y la Paz', Primer Premio 'Manuela Cañizares' Quito. Premio 'C.I.E.P.E' Quito.
Ha participado en Congresos nacionales e internacionales de Literatura; Encuentros Internacionales de Poetas: 'En la Mitad del Mundo' Quito, 'En el País de las Nubes' México.
Autora de los poemarios:- 'Poema de la Soledad' [Canto a Nueva York], 'Tiempo de Colores' y 'Luzombra'

5 sept 2017

LA NUMEROLOGÍA Y EL ARTE EN LA POESÍA DE BETHOVEN MEDINA: «EXÓDO A LAS SIETE ESTACIONES»

Por: Alcides Tineo Tiquillahuanca *




Toda vez que el hombre se vale de su ingenio para explicar el mundo que lo rodea, nos remite al concepto de lenguaje estético. De esta manera la poesía es una forma de explicar el mundo, pero de manera intuitiva, teniendo en cuenta las distintas culturas y épocas. Si bien es cierto que las palabras y los recursos poéticos se desgastan con el tiempo, resulta interesante que ante esa realidad, el poeta, inventa nuevas formas y nuevos códigos, producto de su ingenio y creatividad. En ese sentido, hablar de Bethoven Medina como escritor es referirnos a un arquitecto del arte poético contemporáneo, que ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales, y cuyas obras se difunden en México, Puerto Rico, España, Argentina, Uruguay, Ecuador, Colombia, Venezuela, Estados Unidos y Alemania. Si bien Augusto Tamayo Vargas ubica como un poeta de la generación del 80, obviamente en alusión a sus primeras producciones: Necesario silencio para que las hojas conversen (1980), Quebradas las alas (1983); lo cierto es que Bethoven es un poeta actual que, según la crítica, se proyecta como uno de los referentes de la literatura peruana e hispanoamericana. Esta vez solo voy a referirme a su último poemario: Éxodo a las siete estaciones. El libro está dividido en siete capítulos: 

1. Siete días de la creación el universo
2. Siete notas musicales
3. Siete días de la semana
4. Siete cuerpos del hombre
5. Siete palabras de Jesucristo
6. Siete colores del arco iris 
7. Siete ensayos de la realidad. 


Cada capítulo tiene siete poemas; cada poema tiene 3 estrofas; y cada estrofa tiene siete versos. Desde el inicio del poemario, advertimos el uso de ese número mágico que es el 7, como un motivo para sumergirnos en el mundo de la astrología, numerología y la cábala a modo de simbolismos. El número 7 siempre fue considerado un número mágico compuesto a partir del número 3 que representa al mundo celestial y el número 4 al mundo terrenal; es decir, el cielo y la tierra. Además, si asociamos el número 4 a la tierra con sus cuatro elementos y sus cuatro puntos cardinales, con el sagrado número 3 que simboliza la perfección, llegamos al número 7, que representa la totalidad del universo en movimiento, podemos agregar a esto, los siete planetas clásicos: El Sol, la Luna y los planetas visibles: Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno que forman el todo. 

Sabemos que desde la antigüedad, el número siete fue un misterio. Para Pitágoras, era el número perfecto: búsqueda de la acción perfecta. Dante Alighieri usó este número en sus obras especialmente en la divina comedia cuando en el purgatorio menciona a los siete pecados capitales: soberbia, envidia, ira, pereza, avaricia, gula, lujuria. En el génesis de la biblia el número “7” está asociado con la palabra cumplimiento, en donde el señor anuncia que terminó su obra y reposó al séptimo día y lo santificó. El número 7 también se aparece en las obras de los grandes trágicos griegos como Esquilo, quien en sus 7 contra Tebas nos refiere que Polinices y Eteocles, hijos del desterrado Edipo, se dieron muerte uno al otro; lleva ese título porque Tebas era una fortaleza con siete puertas y en cada una de ellas había un caudillo que la defendía. También podemos mencionar al laberinto que el arquitecto Dédalo había construido para el Minotauro, cuyo nombre era Asterión, en donde luego de uno, tres o nueve años debían sacrificarse a 7 doncellas y 7 jóvenes para alimentar a la bestia. En los cuentos clásicos europeos, Pulgarcito tenía 7 hermanos, Blanca Nieves y los 7 enanos. En la edad media, Alfonso X crea sus 7 partidas que busca regular la vida de las personas tanto en el ámbito religioso como en el civil. En el hinduismo, los siete estados de inconciencia o en los 7 principios del ser; en fin la lista es extensa. 

A continuación enumeraré algunos referentes de cada capítulo de la obra que son los elementos conductores en este largo viaje.  


SIETE DÍAS DE LA CREACIÓN EL UNIVERSO

El poemario inicia con Disco solar con la idea de Cosmos, ese espacio que se rige por las leyes naturales, no por la mano del hombre, además de conducirnos, hacia los libros bíblicos Apocalipsis y Zacarías. En este punto podemos apreciar que el poeta articula, distintas referentes como las siete lámparas que son los siete espíritus de Dios intensificado siete veces, cuyo propósito sirve para resplandecer nuestro interior, para alumbrarnos en la oscuridad de la reciente criatura creada que es Adán. Asimismo, enlaza otros elementos como La bestia de siete cabezas del mar que para muchos que representa al sistema político mundial; los Siete pecados capitales (lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y la soberbia); los Siete sellos de los libros del futuro, que refiere sobre los diversos acontecimientos que ocurrirán en la tierra: el castigo que Dios infundirá para todos aquellos que rechazaron el evangelio, vendrá representado por cuatro caballos: un banco, un negro un amarillo y un rojizo; cada color simboliza un castigo; los Siete ascensos de la escala mística, referido al sueño de Jacob, profeta del judaísmo, cristianismo e islam, en el que veía una escala que unía los cielos y la tierra , por donde subían y bajaban los ángeles de Dios. La escala mística es un símbolo universal de ascenso místico o de crecimiento espiritual; es decir, el ascenso al trono de Dios; la Hermandad de los siete rayos, referido a las catástrofes y al hundimiento del continente Lemuria. Se asume que los sabios lemurianos conocía su destino, por eso eligieron al maestro Muru para que conservara y llevara consigo los rollos sagrados con un enorme Disco Solar de Oro hacia el área montañosa de un lugar de Sudamérica llamado Lago Titicaca, con la finalidad de conservar el conocimiento espiritual y científico desde la antigüedad hasta nuestros tiempos. Cumplida la misión, Muru ordenaría construir el Monasterio en el Titicaca a base de gigantescos bloques de piedra cortadas sólo por la energía y fuerza lumínicas. En efecto, este capítulo (día séptimo) el poeta, después de habernos transportado por distintos contextos culturales haciendo referencia sobre todo a los dioses del hinduismo como Brahma, creador del universo; Visnú: dios de la bondad; y Shiva; dios de la naturaleza, de la destrucción, podemos verificar el canto dirigido al omnipotente, en donde el fondo y la forma se fusionan de manera estética para generar imágenes relacionadas con la creación del universo. Aquí una muestra un claro entusiasmo frente a la magnífica obra del Creador: Después de siete días, semillas crecen altivas, /Y acepto necesario hayas descansado mi Señor. 

SIETE NOTAS MUSICALES

En este capítulo se hace referencia a los Siete estados de la materia (sólido, líquido, gaseoso, plasmático, bose, fermiónico y coloide) y al Principio de mentalismo, que vienen a ser las 7 verdades universales encontradas por Hermes Trismegisto escritas en una tabla de esmeralda. Esta refería a los estudios de metafísica practicada por los antiguos egipcios, lo que implica que todo está en la mente y que las apariencias y expresiones están detrás, conocido como materia, y todo lo que se percibe por los sentidos es espíritu que es indefinible dadas las limitaciones del ser humano, que si lo entendiera tuviera un desarrollo y bienestar pleno. Es una mente omnipresente. Continúa con Los siete santos durmientes de Éfeso. Una de las leyendas más antiguas del cristianismo ocurrida en Anatolia que cuenta sobre el pedido que hizo el emperador Decio a la población: realizar un sacrificio a los dioses paganos, a lo que se resistieron siete jóvenes: Simeón Metaphrastes: Maximiliano, Iámblico, Martín, Juan, Dionisio, Exacustodio y Antonino. Se dice que Decio les dejó para que reflexionen hasta su regreso, caso contario los ejecutaría. Estos huyeron a la sierra en donde encontraron una gruta para ocultarse. Los hombres del emperador los ubicaron dormidos, por lo que taparon la boca de la gruta con grandes piedras para que murieran, la leyenda dice que ellos siguieron durmiendo sin despertar ni sufrir hambre, sed o frío. Le siguen Los siete éteres diferenciados (referida a potencia energética el universo que da orígenes a los éteres). Finalizan con Siete grados de iniciación real, El mar orate y su bestia de siete cabezas y Siete reinos de la naturaleza. 

Medina finaliza este recorrido con profundas reflexiones, metáforas y símbolos referidos a nuestra existencia, incluso más allá del mundo terrenal: El alma no se pesa, ni mide. Se siente/calladita ilumina el huerto de esperanza; /energía permanente, partículas de luz. 
.. Cuando huyo de mis ansias en relincho sin dirección conocida, /hasta ser pez zambulléndome, una y otra vez, /buscando bajo el agua mi Ser.

SIETE DÍAS DE LA SEMANA

Aquí los referentes son impresionantes: Triángulos de las Bermudas, Principio de correspondencia , Siete cadenas evolutivas, El niño de siete virtudes,  Siete razas,  Séptimo mes y siete días, Siete continentes del planeta, Siete dolores de María, Siete iglesias Siete artes liberales, que transporta al lector hacia un mundo de lecturas para alcanzar su comprensión. Así en el séptimo día (sábado), el poeta, pese a su alegría y optimismo por las virtudes que ofrecen los primeros días, al estilo de los grandes como Sábato, se resigna ante el suave toque de Tánatos. Ese vacío que nos envuelve y nos sumerge en el inframundo: Pensar que la muerte se cumple sin tiempo. /Cualquier día es banca para casados y/ su sombra es un túnel, un vacío.


SIETE CUERPOS DEL HOMBRE

Los referentes principales que guían este capítulo son las Siete glándulas endocrinas, Siete trompetas del ángel y Siete edades del hombre, cuyo significado, por generosidad con su lector, los ha consignado en sus anexos. Se concluye que en esta parte nos transporta por la ciencia cósmica para referirnos sobre los siete cuerpos dimensionales, formados por una sustancia, en el que se encarna nuestro ser para el plano físico. A través del canto nos recuerda que no solo somos cuerpo físico, sino que en nuestro interior hay algo divino y eterno que se manifiesta a través de nuestros cinco sentidos, nuestras emociones y juicios. Es por ello que en el quinto cuerpo: espiritual nos dice: Al norte, bajo este cielo, todo se permite imaginar:/El espíritu agita Medito la angustia de ser solo hombre y nada más. /Al final, de brazo voy con la Vida al Sur, y mi espíritu se eleva. 

SIETE PALABRAS DE JESUCRISTO

Los referentes: las Siete profetisas, Cordero de las siete cabezas, Siete sacramentos, Siete peticiones del padre nuestro, Siete céfiros del conocimiento, Siete truenos, Siete de la espiritualidad, Siete copas de la cólera de Dios, nos envuelve y encadena en una sucesión de simbolismos que nos conducen a la reflexión, resaltando sobre todo la obra de las siete profetas mencionadas en la biblia: Sarah, Deborah, Hannanh, Miriam, Abigail, Hulda y Esther. Culmina con la séptima palabra de Jesús: todo se ha consumado, en la que resalta las siete copas de la cólera de Dios, haciendo referencia a la ira de Dios en contra de aquellas personas que eligieron a Satanás. Hallo límites de la tercera dimensión/Y consumo una de las siete copas de la cólera de Dios/ (…)/ ¡Si no cruzamos el Jordán, todo está consumado Esther!

SIETE COLORES DEL ARCO IRIS 

Los elementos que resaltan son las siete cabrillas y Siete maravillas del mundo antiguo: Pirámides de Egipto, Templo de Artemisa en Éfeso, Los jardines colgantes de Semiramis y Murallas de Babilonia, Mausoleo de Halicarnaso, Faro de Alejandría, Estatua de Júpiter Olímpico, el coloso de Rodas. Finaliza, este capítulo, al estilo soneto a las vocales de Rimbaud, en el que nos pinta un mundo de colores, de símbolos y metáforas, cuya urdimbre entre los referentes y los colores armonizan y sugieren diversos escenarios. Emergen distintas imágenes que nos hablan al oído y palabras que dibujan los paisajes llenos de ternura, así como un constante movimiento en búsqueda del macro y microcosmos: Euforia de las hierbas buenas disfraza la esperanza, / y el verde amarra uno a uno dedos de la lluvia/ en la lejanía que oscila bajo el arcoíris.

SIETE ENSAYOS DE LA REALIDAD

Como todo creador, el poeta debe descansar después de la séptima jornada, pero no sin antes sugerirnos los Siete sistemas numéricos fundamentales, Siete partidas o leyes de Alfonso X, Siete vacas flacas, siete pecados capitales, Siete vacas y siete espigas, Guerra de los siete años, Siete maravillas del mundo, Siete panes de Jesús y los peces, Siete caídas, Siete ensayos de la realidad, y Siete virtudes cardinales. Es notorio que el hilo conductor de este capítulo es José Carlos Mariátegui, uno de los cerebros más grandes de Latinoamérica del pasado siglo que influyó en el conocimiento del Perú. Dada la naturaleza y amplitud temática que aborda en este último capítulo, se advierten elementos relacionados con el interés nacional que atañen al pasado, presente y futuro de nuestro país. El poeta se conmueve ante las falencias que enfrenta el sistema educativo nacional. Leemos “Instrucción pública”: Educación para todos no eres bondad de gracia. (…)Roja es la sangre y blanca la esperanza.

Este excelente poemario, cuya comprensión está sujeta a lectura de la astrología, la numerología, la cábala, y a las distintas culturas y religiones del mundo, nos sugiere ir en busca del camino que es uno mismo, a salir de la oscuridad, a encontrarse con el placer infinito que no es el mundo material, sino el espiritual, nos sugiere el placer de trascender, de vivir intensamente para alcanzar el mundo superior en su totalidad. Esta obra simboliza lo divino y lo humano, como sinónimo de la perfección; y hacia donde debemos avizorar para emprender el largo viaje.  

De este modo, Éxodo a las siete estaciones se constituye como un libro en donde coherencia y cohesión y el uso de los recursos lingüísticos y literarios se fusionaron para dar origen a una obra maestra que marcan el sello personal de un escritor, cuyas ideas emergen a partir de fuentes religiosas, literarias, filosóficas, históricas, geográficas y científicas que lo configuran como un poeta sui generis, quizá difícil para un lector profano, dado que no está dirigido a quienes recién se inician en el proceso de lectura del arte poético. 

Finalmente, asumo que es una obra de arte que debemos leerla porque nos conduce, a través de la cosmovisión de las diversas civilizaciones orientales y occidentales, hacia el goce estético; además de sumergirnos en un largo viaje en donde es posible fabular, idealizar y reflexionar sobre nuestro mundo espiritual y material, ese corpus interior y exterior que nos envuelve, y que nuestros sentidos se niegan a develarnos por sus limitaciones de comprensión que tenemos como seres imperfectos. Estoy seguro que el número 7 seguirá siendo un número mágico alentador dentro de nuestro espacio finito y de las futuras producciones que nos entregue nuestro vate nacional y, ahora, en el concierto de la poesía latinoamericana como señala el poeta Roger Santiváñez (Perú) o a nivel hispanoamericano como lo categoriza el poeta Alberto Martínez- Márquez (Puerto Rico).

*Alcides Tineo Tiquillahuanca. (Piura, 1975). Docente de la Universidad Privada del Norte en Cajamarca, destacado poeta del norte del Perú y autor de los libros de poesía “Cristo ha dejado de llover” (Lluvia, 2014) y “La Herejía del Esperpento” (Summa, 2017).  Dentro de su labor académica docente ha publicado “Cómo desarrollar tus habilidades lingüístico-textuales” (Summa, 2016).

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...