Mostrando entradas con la etiqueta poesía peruana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía peruana. Mostrar todas las entradas

17 nov 2017

«Gotas de fuego» de Doan Ortiz Zamora (selección de poemas)





TRES

las voces ya no se oyen
cayeron en el precipicio
más cercano
cual carcome al alma
en el extremo de tu túnica

se apodera de tu cuerpo
como lágrimas de verano
en el día de la blasfemia
donde quedaron los huesos
del animal hecho polvo

cruda quedó la inocencia
ya que no se la puede cocinar
en el perol de la angustia
cual canta sin cesar
en el bosque fresco de la noche


VOLVER AL TIEMPO

Despertar de un sueño
En un laberinto accidentado
De rastros precipitados

Fornicados por el miedo
Donde las más audaces cuerdas

Luchan por desenredarse
Y huir del nudo estrangulador
Conocer el abismo y
Viajar a un segundo antes
A atravesar tinieblas inesperadas
Limpiarse una vez más del escupitajo
Coger flechas rotas
Ubicarlas en el patio del vacío
Deshidratándose con fuego
Cuando queremos volver al tiempo


MÁS ALLÁ DEL HIELO

I

El ritmo es transversal
Como el grito de un pájaro
Que desmorona la piedra.

Agitando al sol
                        Desde su hemisferio.

Desde la cloaca
                         Todo es posible.

Hasta el rapto de un animal
Por sacudirse de la oscuridad.

II

Dormí con tus pétalos.

El día oscureció y encendió a la noche.

El Sol es un animal nocturno
En su redondez,
En su soberanía.

Déjame dibujar
Las notas sordas en tu espalda.

Sueño privilegiado.

                              Espíritu de Luna

III

¿Cómo sentenciar un acto?

No me he percatado
Cuándo se estrecha una mano
O se da un abrazo.

                            Será que he muerto a la vida.

                            Será que la hierba se ha inclinado.

En efecto, todo es un círculo
Formado por líneas rectas.

Seremos alguna vez lo que soñamos
O padeceremos siempre lo soñado.

IV

A qué velocidad
Alcanzar un zumbido de luz.

En mi constelación el hombre ofende al espacio
En la más mínima expresión de dolor.

No he acabado con este tiempo
De cruces en horas eternas,
Que se disuelven en el agua.

No he terminado con el cansancio
Del hombre;
Para tener una excusa
De contar una historia.

V

En simultáneo me siguieron esas voces del abismo, eran
frecuentes.

Calculaban los sentidos con las palpitaciones,
Y las jaulas sólo eran un horrible juego
Para las hojas secas.

El camino disperso era sordo y mudo.

                         Los planetas sentenciaban su embriago.

                         Al igual que un escarabajo en la tierra.
El hecho de vivir se hacía dominante
Y los versos escapaban de los poemas.

Sólo una sonrisa crecía en el espanto.




Doan Ortiz Zamora.- Nació en Cajamarca en 1988. Estudia Ingeniería de Sistemas en la Universidad Nacional de Cajamarca e integra el grupo literario Patio Azul y la Asociación de Poetas y Escritores de Cajamarca, APECAJ. Alimenta periódicamente Mandrágora Fértil, bitácora literaria de La Comunidad, del diario El País de España. Gotas de Fuego es su ópera prima.



5 nov 2017

ÉXODO A LAS SIETE ESTACIONES DE BETHOVEN MEDINA


Bethoven Medina y Gloria Díaz en la Feria de Libro de Chimbote 2017



Por: Gloria Díaz Azalde


Empiezo mi análisis al poemario “Éxodo a las siete estaciones” con la siguiente cita: “La poesía no pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado.  Por eso no es moral o inmoral, justa o injusta, falsa p verdadera, hermosa o fea.  Es simplemente poesía, de soledad o de comunión.  Porque la poesía que es un  testimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación.  Y tanto como un ruego puede ser una blasfemia”. (Declaraciones de Octavio Paz en una entrevista).
La poesía clásica y moderna, es la manifestación de la belleza o el sentimiento estético a través de la palabra, en verso o en prosa.  La actividad poética no se puede definir por límites y precisiones exactas.  Es difícil encontrar un marco concreto dentro de las corrientes y estilos literarios.  La poesía clásica tiene muchos aspectos importantes, pero el que le da el sello como tal, es cuando trasciende en el tiempo y más allá de las fronteras. 

Las apreciaciones a este poemario, “Éxodo a las siete estaciones”, tienen un criterio muy particular, puesto que se trata de una postura literaria distinta a la poesía convencional a la que estamos acostumbrados y esto quizá se deba, a las investigaciones esotéricas, místicas y afianzadas en un ambiente de vocación fecunda por la búsqueda de la verdad por parte del autor.  En lo que pudiéramos llamar creación literaria, hay una preferente devoción hacia el simbolismo oculto, combinado con aspectos cabalísticos, astrológicos, metafísicos, entre otros.

“Éxodo a las siete estaciones” es un nacimiento a una temática de las claves ocultas y las actividades místicas.  Es un libro estructurado en la numerología, en la que el número siete, es el símbolo y el nexo a la estructura interna.  Por analogía, todo se relaciona en un resultado de un siete simbólico.

El libro tiene siete partes, con sus epígrafes respectivos y cada parte siete poemas.  Así tenemos:

I. Siete días de la creación del universo.
II. Siete notas musicales.
III. Siete días de la semana.
IV. Siete cuerpos del hombre.
V. Siete palabras de Jesucristo.
VI. Siete colores del arco iris.
VII. Siete ensayos de la realidad.  Además de los anexos: Siete veces siete. Referencias y notas.

Esta estructura  del poemario, a manera de creación espontánea de intrincada forma geométrica, parecida a un mandala, me sugiere, un momento de magia a partir de su lectura.

El lenguaje que usa Bethoven Medina es una forma de prosa, diseñada en versos de largo aliento.  La temática es el simbolismo esotérico que se relaciona con ciertos procesos que tienen lugar en el cuerpo humano y en el alma, con un enfoque original, basado en las enseñanzas milenarias.

El estilo muy personal del autor, conduce al lector a la búsqueda de otras fuentes de información, para relacionar la poesía esotérica y la cultura universal.  Eso significa, conocer los principios básicos de la mitología griega, las leyendas orientales, los arcanos mayores de la cábala, astrología elemental, el funcionamiento de los chakras a través de las glándulas endocrinas, conocer los primeros versos del Himno a San Juan Bautista, (S. VIII) donde se nombran por primera vez, las notas musicales.  A su vez, la relación oculta con la Tabla de la Esmeralda y la interpretación metafísica de los pasajes bíblicos.

Dentro de las características fundamentales de la poética de Medina, a través de su poemario: ”Éxodo a las siete estaciones”, puedo mencionar:

- Ausencia de ritmo en la poesía.
- Sencillez clásica en el manejo del lenguaje.
- Muestra de espiritualidad profunda.
- Sacralización del sexo.
- Entendimiento de la vida, la música y el arte en general.
- Testimonia lo sagrado en su contacto con la naturaleza.
- Muestra un espíritu sediento de conocimientos a las enseñanzas iniciáticas.

Bethoven Medina alcanza una voz propia que se levanta en toda circunstancia, tanto en lo físico como en lo esotérico, sacralizando la existencia, recontando presencias bíblicas, intentando un mensaje de aire limpio, de privilegios y arco iris.  En sus poemas hay una polifonía por las diversas voces del yo poético; en ocasiones en primera persona o tercera persona o algún rasgo fugaz de grupo, que anuda la cólera o el desconsuelo, ante la violencia o la injusticia como en los poemas de Siete ensayos de la realidad.

En algún momento, me hizo evocar a Tagore en un fragmento de: “El Jardinero”, cito: “Sí, madre; no me mire así; ya sé yo que él no alzará sus ojos a mi ventana, ya sé yo que solo lo veré un momento; que será como cuando vienen sollozando, la nota que se aleja de una flauta…” En el poema de Bethoven: “Madre, he ahí a tu hijo. Hijo, he ahí a tu madre” (Pag. 75) cito: “Madre, al acordarme de ti, regreso saltando en cuclillas;/ y en la playa de pescadores acaricio chalaneros cuando predico la verdad,/ y en musical fiesta saltan delfines./ La luz en palabras de siete profetisas,/ recorre calles de oscuro puerto buscando a tu hijo,/ aquel del monte del calvario en donde permanece la Existencia./ Ahí los crucificados nunca dejarán de morir.” En el primer poema, Tagore hace alusión al paseo de un príncipe, su maestro o gurú espiritual para quién, solo tiene el deseo de mirarlo pasar por su ventana y eso, será más que suficiente para el niño que le lanza el único  tesoro que tiene, su brazalete de oro.  Por él, entrega todo a cambio de verlo pasar, es su guía y maestro interior.  En el poema, Madre, he ahí a tu hijo… el autor muestra su alegría, su visión de vida ante los chalaneros, es el deslumbramiento de verlos en el sacrificio de su labor, representan su guía, su maestro interior.  Ambos en un monólogo, (la presencia de la madre es ausente) de reflexión a la existencia.

En un fragmento final del poema: “Evolución económica” (Pág. 103) cito: “En el Perú, los maíces se levantan insatisfechos,/ y lejanos, son brazos altaneros que convocan/  medir los años, las siete vacas flacas;/ y a sacar el alma, al alma, para vivir cantando”. Este fragmento es muy profundo porque en la contextualización de todo el poema, podemos decir que no hay silencio tan inquieto, como aquel solemne silencio en que la naturaleza toda, se confabula con el hombre andino y hace su protesta y se vuelve hielo y es pobreza, pero aún en ese trance de dificultad, él, vive cantando. El eco es su voz.  El hombre andino modula y expresa todos los tonos, como en el poema: “Problema del indio” (Pag. 104).

La mayor prueba de la vitalidad de la poética de Bethoven Medina, es su total carencia de resignación al sistema político y social en su conjunto.  Sin plantearlo, parece precisar, una escuela de independencia literaria, con escritura libre y espontánea.  Algunos poemas se muestran con un matiz rudo, como si fuera un pintor de desenfadada pincelada, y en otros, sin perder la unidad temática, es sutil, simbólico y de verso libre.

Cabe mencionar que el tema esotérico ha sido una motivación creadora y de realización personal para muchos escritores, tanto en la narrativa como en la poesía y por citar a algunos, tenemos: Jetsun Milarepa, uno de los más famosos yoguis y poetas del Tíbet, entre 1052 a 1135.  Emanuel Swdenborg, teólogo sueco (1688 – 1772). Franz Hartmann, alemán, famoso escritor esotérico, (1838 – 1912). Fernando Pessoa, poeta portugués del ocultismo y las doctrinas esotéricas, (1888 – 1935), considerado uno de los más destacados en la literatura mundial. Oscar Wilde, poeta, dramaturgo y novelista irlandés (1854 – 1900). Franz Kafka, de origen judío, escribió en alemán (1883 – 1924), Jorge Luis Borges, uno de los más ilustres del S. XX (1899 – 1986) mostró gran interés por la cábala y los caminos de iniciación. La lista de escritores en esta línea del simbolismo y las cuestiones existenciales a partir de lo esotérico, puede ser muy larga, pero basta destacar que cada autor y su obra alcanzan la trascendencia en la medida que esta, perdure en el tiempo.

Para terminar, debo agregar lo siguiente: hay que ser valientes, tener las ideas claras y renovadas, tener un fuego encendido y de amistad con la poesía para escribir en este género, que ya muy pocos, quieren leer. La sociedad, parece tener un alejamiento insospechado, de renuncia al goce estético, como si la poesía fuera un asunto de interés solo para especialistas. La poesía une y armoniza el sentimiento popular, eleva la sensibilidad humana cuando podemos penetrar en este mundo maravilloso.  La poesía, nos trasmite, nos involucra en la realización del ser y nos hace más humanos.  Leer, “El éxodo de las siete estaciones” de Bethoven Medina,  nos irá guiando en esa conexión mágica que es el número siete, para entender las manifestaciones que nos ligan entre el mundo manifestado y lo no manifestado, entre el mundo visible y lo invisible y el autor habrá encontrado su misión a través de la poesía.



Gloria Díaz Azalde (Lima, 1949). Es una de las principales poetas de Chimbote. Ha publicado Canto bajo el agua (Mantícora Editores, 2007). Su vasta producción se difunde principalmente en revistas Bellamar, Altamar y Alborada. Los temas recurrentes en los poemas de esta autora han sido siempre el erotismo ligado hacia la búsqueda de lo espiritual, la soledad y la nostalgia.

4 nov 2017

«Nadie nos habita» de Lisset Orihuela Ascarza (Selección de poemas)




"es porque pude ver a Dios, cara a cara"
                                        Génesis 30:32



1.       

                En el principio nos resistimos a vivir
                                                  (Vivir es una daga
                                  hermoseando el cañaveral)

  El pezón de madre que no volvemos a probar
  La Incertidumbre                           La nostalgia
  Quédate                                                  Quédate


                                             Todo lo que vive,
                               vive bajo su propio riesgo

                               

¿Entonces, qué es vivir?
¿Qué es pedir un abrazo al mediodía?
¿Qué es que nadie te lo dé?
¿Tiene sentido?, se han preguntado todos
¿Y Dios? ¿Es una masa nebulosa de
polvo y fuego?
Nadie nos habita,
¿No lo ves?
Horus y Brahma no comparten
la glándula,
es de todos.
Todo lo que vive
vive bajo su propio riesgo

Todo lo que vive bajo tus pies, vive con riesgo
La mañana que amas tanto, vive bajo riesgo

El beso que te despierta...
A riesgo de seguir viviendo.
      

2.

Los ángeles
se vuelcan
bajo lámparas luminosas
sus alas esconden los átomos
que con pudor
producen dopamina
no nacen
no mueren
buscan a cada minuto
una mano que los sostenga

En la palma
le diremos que la amamos
sus
alas serán indecorosas
envolviendo nuestro cuerpo
y querremos reconocernos como uno
pero sin traspasarnos

Luego deshará todo
como si de un sueño se tratase
y se irá,
sabrás que se ha ido por los rastros de luz
que hay bajo tus 
no blancas
sábanas.


1.

Sé que me habitas en la severidad del mediodía
que ocupas los tres soles
en un solo atardecer

Sé que te acuerdas de mí
porque todos fuimos y seguimos siendo
polvo de estrellas
-al fin

al
cabo-
porque lejos hay una miel pensada
para todas las bocas
porque nos recuerdas que estamos 
bajo el mismo claustro
en silencio
porque nadie te explica
a ti
que también eres uno
como todos
como todo

Sin embargo sé quién me habita por dentro





Lisset Orihuela Ascarza (Ayacucho, Perú, 1994). Nací el 21 de abril en Huamanga, Ayacucho. Escribí este libro a los veintidós años, no tengo mucho qué agregar sobre mí misma que no se encuentre ya en este poemario. 

25 oct 2017

Poesía Contemporánea: Nora Curonisy Lostaunau






CRIPSIS



Por el sur
llega el poema
en un soplo

En tanto
nube    habla
late      el adjetivo
busca   la  duda

Con  gesto de amor
espera

Por el norte
en la lejana extensión
me conecta el eco
& vuelo en un violín
con el amor a cuestas
como musa de Man Ray

Llego tarde a todas partes
el éxtasis me ataja
me extingue

El mismo canto
entra por la ventana
& en este día
pluscuamperfecto
me someto al fuego




EN EL PRECISO ASCENDENTE



Espigas en el viento
dormida la sombra
se borra el mapa
Reloj familiar
grillos nocturnos
hora del alma
Enciendo un fósforo
la miel de la despedida
se refugia en el ceño
tu piel duerme
en otra ciudad
                               y tu nombre
              me construye una casa
Cercano te siento
respiro tus párpados
Yacemos
en el preciso ascendente
Veloces en el  acomodo
de la ebria distancia
Tarde se hace
somos    río
siempre río
Bajamos juntos por la corriente
donde nos acuna el mar
                             y mi nombre
               te construye una casa




CARMENERE



Descansa el vino en la copa
traslúcido   cristal      carmín

Implicado  revela su discurso
Su sombra íntima asfixia
conduce al vacío continuo

Desenmascara resplandores
Merodea   traspasa    provoca
Se desliza por la garganta
recreando su legítima victoria

Absurda náusea
que el recuerdo enciende

En la espera del dolor al canto
parcha el hueco del recuerdo

Pregunto al vino en la copa
Me atisba monótono  cansado
me unge y toma mi mano

¡Sin pausa ni tregua huiremos
Hacia el edén de mis sueños!








NORA CURONISY LOSTAUNAU (Lima-Perú). Licenciada  en Planeamiento de la Educación por la PUCP. Docente, fotógrafa. Ha publicado en: Como una espada en el aire (Azul editores 2015), Esta fugacidad: todo mi reino (Editorial Horizonte 2016),  La tortuga ecuestre N°360-372 (Gustavo Armijos 2017), La serenidad de los días (Ángeles del Papel Editores 2017, FÓRNIX N° 15  Editorial Nido de Cuervos 2017).
Obra poética: el canto de la MELODA   (Fondo Editorial Cultura Peruana 2017).
Ha participado en el V Festival Internacional Primavera Poética y IV Festival Internacional de Poesía de Lima 2017.

27 jun 2017

«Revivamos el Fuego» de Nora Alarcón (selección de poemas)



Nuestra Poesía

Cuánto sufrimiento nos trajo
El habernos vuelto parias de pronto,

Quienes nos escuchan por favor oigan nuestros quejidos
Aun cuando el ventarrón nos torne mudos.
Por tanto tiempo permanecimos callados a la mirada de
                                                                  todos los pueblos.


Las canciones que sueles cantar poeta
Están viajando por el cenit del viento turbulento,
Muy por encima de la miseria
Sensible al dolor de aquellos que no pueden expresarse.

Por eso ellos
Esperan con ansiedad la revolución completa de los sueños
Con la poesía de mi pueblo.


Inmortal

Soy aquel que no muere
A veces en mis sueños cual tu panteonero
Cavo tu tumba para ponerte a dormir en ella.

Cuando aún no has partido para la eternidad
Vuelvo a acariciar tu rostro con mi mirada,
Tiene el mismo aspecto
De la naciente flor de cantuta.

Entonces despierto al borde de un río
Mientras en la distancia llora la noche,
Y esta chocita en la que duermo
Es como el estómago del cerril felino.





Cuando yo huía

En el aullido de la noche cuando lloraba el río
Aún niño caminaba descalzo,
Cuando la lluvia borrascosa apuraba nuestro aliento.

Es por causa de la noche nuestro pesar,
Pues el dolor del corazón es el terrible borde del precipicio,
Con el pecho descubierto huíamos a las cuevas
Mientras despertaban las estrellas.

Cuando empezaban a reverdecer las hojas
Vientecito me abrigaste con tu cariño que no da frío
Sin llorar para que yo no llore.

Cuando ya resonaron las balas en nuestras cabezas
Me encuentro confundido a las orillas del río
¿Dónde está el amanecer?
¿Dónde está todo?
¿Dónde, dónde?

En griterío de noche de estruendos
La madre y el niño se ahogan
Llorando a gritos en el seno de la gran oscuridad.


Nuestra pobreza

Las piedras vuelan silbando
Tras el objeto buscado
Como las aves que huyen de lugar tranquilo
Cuando despierta el conflicto.
Así pues las piedras vuelan
Para luego reunirse alrededor nuestro,
De ese modo anuncian el día del levantamiento
Luego presagian un día terrible.
En la presencia diestra del desamparado.
Cuando te miran con sus ojos tan asustados
De inmediato empuñas piedras.
El deseo de los pobres
No se oye en este pueblo destruido
Aun cuando tenga que ser reconstruido.
Que nos devuelvan nuestro poder resplandeciente
Para que cese nuestra locura,
Para que vuelva a su camino natural
Y desde su impotencia
Retorne al seno de su corazón.


Tiempo

El tiempo tiene el corazón de piedra
Un día la vida se vuelve ausencia
Nuestras palabras se evaporan.

El tiempo se pone a volar
El olvido trae el silencio de azufre
Y las calles se incendian por doquier.

Las lechuzas detienen sus miradas en nosotros
Los mismos caminos desvanecen antiguas pisadas.

El ayer y el presente es sólo nuestro recuerdo,
Ya mañana el sol resolverá los abismos
Y de inmediato volverá la lluvia.

Entonces nadie sabrá por qué existe tanto odio
En nuestra espera de una vida alegre y tranquila.


Nora Alarcón (Ayacucho, Perú, 1967).- Poeta, compositora, promotora cultural y cineasta. Co-fundadora de la revista del Taller de poesía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1999). Publicó los poemarios Alas de viento (2000- 2008), cinco ediciones (aumentada con Alas de la Soledad). Bellas y suicidas (2010). Malvas (2013). Publicada en diversas antologías en Perú y el extranjero, impresas y digitales. Primera mención de honor en el Concurso Internacional de Poesía Grito de Mujer 2012 Trujillo- Perú. Primer puesto en composición en el 8° Festival de Compositores "José María Arguedas" - Ayacucho, 2011. Segundo puesto en Composición Noveno Festival de Compositores del Wayno Ayacuchano "La Guitarra de Oro 2013". Finalista del Concurso Nacional de Poesía Quechua Federico Villarreal 2014. Ha participado en encuentros y recitales en Berlín, Madrid, Barcelona, Sevilla, La Paz, Trujillo, Cajamarca, Ayacucho, Huari, Lima, Tarma y Puno.




-----
¿Deseas ser publicado en este sitio? Envía tus textos a eternalightofarts@gmail.com. Detalles sobre las bases en este link.

15 abr 2017

ANTONIO CILLONIZ: VICTORIOSO Y VENCEDOR

Por: Bethoven Medina Sánchez

Antonio Cilloniz / foto: cortesía de Bethoven Medina



Nota de Redacción: Post a la presentación en Trujillo de OPUS EST POESÍA COMPLETA (1965-2016), se estableció un diálogo entre el autor y el presentador, ambos ganadores del Concurso “El Poeta Joven del Perú”, Antonio Cillóniz De La Guerra, y José Watanabe, 1970. Jorge Eslava y Bethoven Medina Sánchez, 1980. De esta conversación inter generacional les presentamos la entrevista:

1.-  El  exilio ¿De qué manera ha influido en tu creación poética?

El trasterramiento ha actuado de dos maneras en mi poesía, condicionando enormemente su visión del mundo y conformando profundamente su concepción artística, que son los dos formantes de la voz, de la personalidad, del estilo de un autor; de ahí podemos afirmar que mi escritura es consecuencia del destierro.
La visión del mundo está configurada por la temática y mi alejamiento del Perú que ha producido en mí, un profundo sentimiento de nostalgia ha hecho que el tema de la historia, de la geografía, de los más diversos aspectos de la vida y de la cultura peruana aparezca con profusión en mi obra; el alejamiento concede a quien observa, en este caso el Perú, una perspectiva mayor, y el hecho de residir en un país diferente al propio permite un reconocimiento mejor y mayor de la idiosincrasia de la patria de uno. Pero incluso en aquellos otros temas que no se refieren al Perú, el exilio determina en cierto sentido la elección o selección de ellos, porque condiciona el acceso a la información que le llega al poeta de manera diversa a la que se da en su país, así como también impone un enfoque diferente a los mismos pues, al estar situado uno en un contexto distinto al de los poetas peruanos que permanecen en el Perú, el punto de vista es distinto y por eso también la perspectiva.
La concepción artística en el caso de la literatura viene a estar determinada primordialmente por las lecturas. Y el exilio obliga a una marginalidad respecto del conjunto de los poetas de su generación al tener acceso a un mercado bibliográfico diferente; como a la vez se mantiene un interés que deriva en un conocimiento de la actualidad de la poesía peruana en particular e hispanoamericana en general, dicha marginalidad se convierte más bien en una insularidad, pues la diferenciación no actúa sólo respecto a los poetas del Perú, sino también ante los españoles; ésa es la causa de que muchos críticos consideren mi poesía «marginal», «insular» o «excéntrica».

2.- ¿Cuál ha sido el entorno textual, literario, histórico-social y biográfico, en el cual tu creación ha permanecido durante estas tres últimas décadas,  y viviendo lejos del Perú?

Me voy a permitir una consideración más amplia para situar mejor esas tres décadas.
Prescindiendo de mi prehistoria poética, esto es, de los poemas iniciales no recogidos en libros, mi obra se inicia a partir de 1965, año en el que empieza la creación de “Verso vulgar”, del que aparece una primera entrega en Cuadernos Trimestrales de Poesía, en 1967 y finalmente se publica en Madrid en 1968 bajo el sello de La Rama Florida & de La Biblioteca Universitaria.
Por tanto, en mi actividad poética podríamos distinguir dos épocas, una de 1965 a 1990 y otra de 1991 a 2016.
La primera, que podríamos llamar de formación tiene como acontecimientos principales en el contexto biográfico mi viaje a España en 1961 para estudiar Filología Románica en la Universidad Complutense de Madrid, la muerte de mi padre en 1972, mi vuelta al Perú para trabajar en el Instituto Nacional de Cultura del Perú durante los últimos años del gobierno de Velasco Alvarado, mi nuevo exilio en España poco antes del golpe de Morales Bermúdez y mi regreso al Perú en 1990; en el contexto textual, señalaría los premios «El Poeta Joven del Perú» en 1970 por “Después de caminar cierto tiempo hacia el este” y el «Premio Extraordinario de Poesía Iberoamericana» en 1985 por “Una noche en el caballo de Troya”, así como las publicaciones de “Los dominios” (Lima, 1975), que reunía mis tres primeros poemarios y de “La constancia del tiempo” (Lima, 1990), con prólogo de Romualdo, a mis seis primeros poemarios, con el que se cierra este periodo; por último, en cuanto al contexto histórico-social que viví directa o indirectamente, debo reseñar el triunfo de la revolución cubana,  la dictadura de Franco, la guerra de Vietnam, el proceso revolucionario en el Perú, el mayo francés, la primavera de Praga y la caída del Muro de Berlín.
Los veintiséis años siguientes, la segunda etapa de mi poesía, que podemos considerar de consolidación, presenta en el entorno textual las publicaciones de “La constancia del tiempo” de Barcelona en 1992, que añade tres libros a la edición de Lima y que recibió el «Premio César Vallejo de Poesía» en 1999, de “Un modo de mostrar el mundo” en el año 2000, de “Según la sombra de los sueños” en 2003, de “Heredades del tiempo” en 2012 y finalmente para cerrar la etapa, en 2016 “Opus est Poesía completa” 1965-2016 y “Victoriosos vencidos”, ambos en Hipocampo Editores.
Quiero destacar en ambas etapas que concluyen con sendas publicaciones de mi obra poética completa en Lima, que duran veinticinco años y que coinciden con cambio de gobierno en el Perú.

3.- Desde el punto de vista de la génesis de las obras es indudable que los diversos entornos influyen en el proceso creador. ¿Cómo se dio en tu obra?

Ha sido un proceso complejo y amplio, que empieza a los catorce años, cuando estaba yo en tercero de media, gracias a las clases de literatura que impartía el sacerdote jesuita Jesús Valverde Pacheco, cuyo hermano era el poeta español José María Valverde; ahí empezaron mis lecturas literarias, especialmente la de los poetas del programa, que yo iba ampliando, así como mis primeros intentos de escribir poesía, que constituyen mi prehistoria poética.
Pero después ocurrió un hecho trascendental que marcaría mi poesía y que fue mi marcha del Perú hacia España en 1961, con los condicionamientos del exilio, del que ya hemos hablado, y que ha influido signicativamente tanto en la temática como en el estilo de mi obra.
Ahí en España, después, se produjo un cambio fundamental a partir de las lecturas y relecturas de la obras de Vallejo, en especial de su poesía y sus artículos, de los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana de José Carlos Mariátegui y de las novelas de José María Arguedas y de Ciro Alegría, que me llevaron a mí, y conmigo a mi obra, hacia unos planteamientos éticos y de compromiso político y social. Fruto de ello fueron “Verso vulgar” y “Después de caminar cierto tiempo hacia el este”.
Más tarde llegó el llamado proceso revolucionario en el Perú, con el cual colaboré, y el posterior desencanto por el movimiento contrarrevolucionario que llevó al golpe de Morales Bermúdez, lo que se plasmó en “Fardo funerario” y “Una noche en el caballo de Troya”.
Mi vuelta a España supuso en un primer momento el reencuentro con otro tipo de dictadura, la franquista, que había dejado atrás al regresar al Perú y que ya vivía sus últimos años; después me tocó vivir el posfranquismo de Suárez y el primer gobierno de González, para más tarde conocer el neofranquismo del segundo gobierno de González hasta el actual de Rajoy, quizás con la única excepción del gobierno de Rodríguez Zapatero; y, por mi visita al Perú, sufrí la crisis económica del final del gobierno de Alan García y las tensiones producidas por la acción terrorista de Sendero Luminoso, así como después vicariamente seguí la dictadura de Fujimori en medio de la corrupción política y económica de su régimen, organizada y dirigida por Montesinos; y en el orden internacional estuve atento a la caída del Muro de Berlín y a la guerra de los Balcanes; todo ello se ve reflejado en los siguientes poemarios, especialmente en “Simetrías”, “Entre espadas de Damocles” (antes “Como espadas de Damocles”) y “Panteón”.
Más tarde en el plano personal sufrí la pérdida de mi madre, que inspira el “Canto de orfandad” (en su día “Hacia el rosal postrado”) en los primeros años del 90.
Por último, debo reseñar también la intervención norteamericana en Irak, que inspirará con una visión amplia del imperialismo norteamericano (que abarca tanto la expansión al oeste americano y hacia México, la guerra de Vietnam, el golpe de Pinochet auspiciado por la CÍA, como el atentado de las Torres Gemelas) el «Cantoral de la Doctrina Monroe», poema de largo aliento que recientemente abre mi último poemario “Victoriosos vencidos” en el que aparecen otras tragedias del mundo contemporáneo como el campo nazi de Mauthausen, la crisis económica internacional, la crítica al sistema democrático, las migraciones africanas y del Próximo Oriente para terminar con el sentimiento colonizador español manifestado en la reclamación del pecio del galeón San José hundido en las aguas caribeñas de Colombia.

4.- Siempre has sostenido que en la poesía peruana perteneces a la generación del ’68 y no del ’70, como propone la mayor parte de la crítica peruana, ¿por qué?

No se trata tanto de mi adscripción a una generación u otra. Lo que yo sostengo es que en realidad no existe una generación del '60 y otra del '70. Y me baso en que toda la poesía peruana publicada hasta 1965, más o menos, no difiere de la producción de los poetas del '50. Véase la poesía de Arturo Corcuera, de Naranjo, de Heraud, de Calvo, de Marco Martos o de Cisneros; por ejemplo, compárese la producción poética de Cisneros hasta “Comentarios reales” con la obra de Wáshington Delgado y no se hallarán diferencias radicales. 
La ruptura se produce con “Consejero del lobo” de Hinostroza, “Las constelaciones” de Hernández, mi “Verso vulgar” y “Canto ceremonial contra un oso hormiguero” de Cisneros; es decir, entre 1964 y 1968; después llegarían las óperas primas de los poetas que la crítica identificó como generación del '70. La razón de usar yo la terminología de '68 obedece a que en esa fecha se producen acontecimientos significativos no sólo en el marco nacional, sino mundial, como fueron el golpe de Velasco Alvarado, que produjo un vuelco social en el Perú, el mayo francés o la primavera de Praga, que todos ellos son la eclosión de un proceso que se venía gestando hasta desembocar en los hechos mencionados; así también aconteció en la poesía peruana.
Y como observación final, indicar que algo semejante ocurrió con la poesía peruana anterior, en la que al principio la crítica distinguía entre los poetas del '45 y del '50, para finalmente integrarlos en una sola generación.

5.- Coincidencias o distancias entre  la poesía española e hispanoamericana…

Las coincidencias entre la poesía hispanoamericana y la española son más bien muy escasas; podríamos decir que cada una ha seguido su propio proceso independiente, ya que como dijo Ortega Gasset «yo soy yo y mis circunstancias» y esto nos indica que al ser muy distintas sus circunstancias el resultado no es el mismo.
Así pues, son las diferencias económicas, políticas y sociales entre España e Hispanoamérica las que impiden excesivas semejanzas y establecen la diversidad: casi una carencia de tradición poética, una sociedad interracial y multicultural, unas necesidades económicas acuciantes, todo ello encaminado a una cierta actitud irreverente hacia la lengua, la técnica poética y los estilos literarios, así como también una continua pretensión fundacional del estilo y de la técnica, una preocupación por la identidad y una intención de mostrar su realidad, todo ello desemboca en un arte tremendamente vital y es lo que caracteriza a la poesía peruana e Hispanoamericana, al menos en sus vertientes más significativas.
 Esta diferencia que encontramos entre la poesía hispanoamericana y la española es semejante a lo que ocurre entre la poesía norteamericana y la británica.
Y esto no es propio solamente de la lírica, es un fenómeno aplicable a la literatura en general e incluso a otras manifestaciones culturales.

6.- España  ¿Qué aportó este país para tu obra? 

Vivir en España ha representado para mí haber podido alcanzar una situación laboral que me ha permitido dedicarme a la poesía sin demasiadas premuras ni estrecheces económicas; dicho de otro modo, no he necesitado desempeñar múltiples trabajos para llegar a fin de mes, lo que me permitió concederle a la literatura prácticamente todo mi tiempo, ya que el trabajo que me otorgaba un sueldo era el de catedrático de lengua castellana y de literatura española y universal.
Al margen de eso, significó también para mí el alejamiento de la patria, en un largo exilio, con todas las vivencias, experiencias y circunstancias que conlleva y cuya repercusión en mi obra ya he descrito.

7.- ¿Reconoces para tu trayectoria poética maestros de la poesía europea e hispanoamericana?

Por supuesto, eso ningún escritor puede negarlo, debajo de la personalidad, esto es, del estilo o escritura de cada uno, subyacen los ecos de sus lecturas.

8.- ¿Crees que la poesía hispanoamericana se ha visto relegada, en cierta medida relegada por el "boom" de la narrativa?

El hecho de que la poesía se vea relegada respecto de la narrativa no se debe a una única causa como sería el boom de la novela hispanoamericana; ni siquiera la popularidad de la novela en general se explica por el llamado «boom». Éste fue solamente una estrategia de mercado orientada a impulsar la editorial Seix-Barral por parte de Carlos Barral, ya que antes, durante y después del boom han existido novelistas a los que el boom no promocionó.
El problema de la poesía en cuanto a su escasa difusión reside en su propia esencia: las estructuras poemáticas son mucho más cerradas que las de la novela; las características fundamentales del lenguaje poético exigen principalmente emotividad, intensidad y brevedad, mientras que el lenguaje narrativo se centra en la referencialidad y extensividad; el emisor de la novela es básicamente el narrador, de ahí su carácter argumental, frente a la poesía cuyo personaje contrariamente es una voz lírica, de ahí su falso carácter autobiográfico pero tremendamente emocional.
Para mí que ahí está la clave que convierte a la poesía en un género de minorías al exigir un público con una sensibilidad especial; dicho de otro modo, la poesía no admite lectores que no posean un alto repertorio de lecturas poéticas, en tanto que la narrativa es más permisiva, en el sentido de que, al margen de su calidad y cualidades estéticas, puede cautivar o simplemente entretener por su argumento.

9.- En España, los últimos años, además de tu obra, se ha difundido la poética de dos poetas peruanos y amigos: José Watanabe y Eduardo Chirinos, significa que logramos más audiencia?

En el tema de la difusión de la poesía hispanoamericana contemporánea en España podemos distinguir en principio dos aspectos, el de su incorporación a los programas universitarios y el de su inclusión en los fondos editoriales.
En el primer caso, los profesores universitarios del área de la literatura hispanoamericana a partir de los años 70 obtienen un conocimiento directo de las obras, de los autores y sus contextos, en otras palabras, acuden a las fuentes, esto es, viajan a Hispanoamérica, conocen a los autores y leen sus obras.
Por otro lado, los poetas hispanoamericanos son editados en España fundamentalmente gracias a que sus obras resultan premiadas en los cada vez más numerosos concursos poéticos; en cuanto a los poetas peruanos, podemos mencionar a Hinostroza y su “Contranatura” con el premio Maldoror, mi propio caso por “Una noche en el caballo de Troya” por el Premio Extraordinario de Poesía Iberoamericana, o Chirinos.
No faltan tampoco otras vías ajenas a los concursos, de autores que han visto publicadas sus obras, como Belli, Arturo Corcuera, Antonio Cisneros, Watanabe, Zapata o yo mismo, entre otros muchos.
Al margen de todo lo anterior, podemos mencionar también la divulgación a través de Internet.
Así, los poetas hispanoamericanos contemporáneos tienen más posibilidades que antes de dar a conocer su poesía.

10.- Considero que los llamados poetas del 70, quienes radicalizaron sus proclamas al acusar de aburguesados a algunos de sus predecesores (revísese la antología Estos 13 de José Miguel Oviedo, donde aparecen reproducidos los manifiestos iniciales del grupo Hora Zero), constituyen una línea hegemónica que no invalida otras propuestas de escritura poética cercanas al narrativo-conversacionalismo, o vueltas al orden.

Los grupos poéticos a partir de los años 70 en el Perú por sus correspondientes proclamas y manifiestos constituyeron un fenómeno muy llamativo de la escena contemporánea; pero quizás todas esas soflamas no tuvieron el efecto deseado o aconsejable, porque en realidad lo que consiguieron fue distraer la atención de modo que pasaran desapercibidos sus mejores autores y obras.
Hubiera sido más interesante que dichos grupos se hubiesen significado mejor por sus poemas.
Por otra parte, la poesía no tiene como función primordial la lucha revolucionaria o los cambios sociales, sino el logro estético; esto no quiere decir que el compromiso político sea incompatible con la lírica, lo que señalo en discrepancia con ciertos postulados expuestos en Estos 13 es que fue fruto de una vehemencia juvenil esa descalificación de los poetas anteriores, bien por su situación económica, por su pertenencia social o bien por su adscripción política, y por ello hacían que dicha descalificación alcanzase a sus poemas al margen de todo logro estético y sólo y exclusivamente por lo que ellos llamaron «su aburguesamiento».
Efectivamente, existen muchas otras opciones expresivas afortunadamente, como adoptar diferentes vías de ruptura o volver a diversas tradiciones, sobre todo en el Perú en que la búsqueda de la identidad y de una expresión fundacional constituye una metatradición; pero lo importante en la literatura en general, y mucho más aún en la lírica, es el logro estético; que sea arte puro o de compromiso, en cualquiera de los sentidos, esto es a favor o en contra del orden establecido, es en todo caso algo muy secundario.

11.- ¿Cómo aprecias a la poesía peruana?, desde España.

La poesía peruana se ha caracterizado sobre todo durante el siglo XX por ofrecer una variedad de voces de elevadísima calidad; hacer un recuento de la nómina de autores y obras requeriría mucho espacio y tiempo. Podemos decir que en su conjunto la poesía hispanoamericana y concretamente la peruana destacan dentro del ámbito de la lengua castellana. Éste es un fenómeno equivalente a lo que ocurre en los países de habla inglesa, como podemos constatar si comparamos la literatura norteamericana y la británica. Y ello obedece a que las sociedades más jóvenes, en este caso las americanas, presentan por un lado unas preocupaciones mucho más vitales, que afectan a los contenidos, y por otra parte presentan también unas tradiciones más escasas o incluso casi inexistentes, lo que dota a los autores de un desenfado mayor en el uso de la lengua y de las formalidades de los géneros literarios.
Hacer una valoración de lo que viene sucediendo en el siglo XXI nos conduciría a aventurar juicios, pues los nuevos autores no tienen aún una obra consolidada y para aquellos que vienen del siglo anterior no tenemos tampoco suficiente perspectiva como para detectar sus cambios o la nueva orientación de su obra. Es más prudente pronunciarse sólo cuando una obra está cerrada o próxima ya a hacerlo.
Y una observación final, no sólo desde España se puede percibir lo expresado en este punto, pues las valoraciones anteriores son independientes de la perspectiva geográfica o histórica; dichas apreciaciones responden exclusivamente a un acercamiento crítico, creo que con absoluta objetividad.

12.- Luego de tu obra completa, ¿qué vienes escribiendo?

Actualmente, salvo algunos pocos poemas inéditos que se incorporarán a los últimos libros que figuran en el cuarto volumen de la obra completa, “Noches del invierno”, según el estilo y la temática, estoy trabajando en la continuación del poemario “Victoriosos vencidos”.


Los escritores Bethoven Medina y Antonio Cilloniz (De izquierda a derecha) / foto: cortesía de Behtoven Medina


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...