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5 nov 2017

ÉXODO A LAS SIETE ESTACIONES DE BETHOVEN MEDINA


Bethoven Medina y Gloria Díaz en la Feria de Libro de Chimbote 2017



Por: Gloria Díaz Azalde


Empiezo mi análisis al poemario “Éxodo a las siete estaciones” con la siguiente cita: “La poesía no pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado.  Por eso no es moral o inmoral, justa o injusta, falsa p verdadera, hermosa o fea.  Es simplemente poesía, de soledad o de comunión.  Porque la poesía que es un  testimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación.  Y tanto como un ruego puede ser una blasfemia”. (Declaraciones de Octavio Paz en una entrevista).
La poesía clásica y moderna, es la manifestación de la belleza o el sentimiento estético a través de la palabra, en verso o en prosa.  La actividad poética no se puede definir por límites y precisiones exactas.  Es difícil encontrar un marco concreto dentro de las corrientes y estilos literarios.  La poesía clásica tiene muchos aspectos importantes, pero el que le da el sello como tal, es cuando trasciende en el tiempo y más allá de las fronteras. 

Las apreciaciones a este poemario, “Éxodo a las siete estaciones”, tienen un criterio muy particular, puesto que se trata de una postura literaria distinta a la poesía convencional a la que estamos acostumbrados y esto quizá se deba, a las investigaciones esotéricas, místicas y afianzadas en un ambiente de vocación fecunda por la búsqueda de la verdad por parte del autor.  En lo que pudiéramos llamar creación literaria, hay una preferente devoción hacia el simbolismo oculto, combinado con aspectos cabalísticos, astrológicos, metafísicos, entre otros.

“Éxodo a las siete estaciones” es un nacimiento a una temática de las claves ocultas y las actividades místicas.  Es un libro estructurado en la numerología, en la que el número siete, es el símbolo y el nexo a la estructura interna.  Por analogía, todo se relaciona en un resultado de un siete simbólico.

El libro tiene siete partes, con sus epígrafes respectivos y cada parte siete poemas.  Así tenemos:

I. Siete días de la creación del universo.
II. Siete notas musicales.
III. Siete días de la semana.
IV. Siete cuerpos del hombre.
V. Siete palabras de Jesucristo.
VI. Siete colores del arco iris.
VII. Siete ensayos de la realidad.  Además de los anexos: Siete veces siete. Referencias y notas.

Esta estructura  del poemario, a manera de creación espontánea de intrincada forma geométrica, parecida a un mandala, me sugiere, un momento de magia a partir de su lectura.

El lenguaje que usa Bethoven Medina es una forma de prosa, diseñada en versos de largo aliento.  La temática es el simbolismo esotérico que se relaciona con ciertos procesos que tienen lugar en el cuerpo humano y en el alma, con un enfoque original, basado en las enseñanzas milenarias.

El estilo muy personal del autor, conduce al lector a la búsqueda de otras fuentes de información, para relacionar la poesía esotérica y la cultura universal.  Eso significa, conocer los principios básicos de la mitología griega, las leyendas orientales, los arcanos mayores de la cábala, astrología elemental, el funcionamiento de los chakras a través de las glándulas endocrinas, conocer los primeros versos del Himno a San Juan Bautista, (S. VIII) donde se nombran por primera vez, las notas musicales.  A su vez, la relación oculta con la Tabla de la Esmeralda y la interpretación metafísica de los pasajes bíblicos.

Dentro de las características fundamentales de la poética de Medina, a través de su poemario: ”Éxodo a las siete estaciones”, puedo mencionar:

- Ausencia de ritmo en la poesía.
- Sencillez clásica en el manejo del lenguaje.
- Muestra de espiritualidad profunda.
- Sacralización del sexo.
- Entendimiento de la vida, la música y el arte en general.
- Testimonia lo sagrado en su contacto con la naturaleza.
- Muestra un espíritu sediento de conocimientos a las enseñanzas iniciáticas.

Bethoven Medina alcanza una voz propia que se levanta en toda circunstancia, tanto en lo físico como en lo esotérico, sacralizando la existencia, recontando presencias bíblicas, intentando un mensaje de aire limpio, de privilegios y arco iris.  En sus poemas hay una polifonía por las diversas voces del yo poético; en ocasiones en primera persona o tercera persona o algún rasgo fugaz de grupo, que anuda la cólera o el desconsuelo, ante la violencia o la injusticia como en los poemas de Siete ensayos de la realidad.

En algún momento, me hizo evocar a Tagore en un fragmento de: “El Jardinero”, cito: “Sí, madre; no me mire así; ya sé yo que él no alzará sus ojos a mi ventana, ya sé yo que solo lo veré un momento; que será como cuando vienen sollozando, la nota que se aleja de una flauta…” En el poema de Bethoven: “Madre, he ahí a tu hijo. Hijo, he ahí a tu madre” (Pag. 75) cito: “Madre, al acordarme de ti, regreso saltando en cuclillas;/ y en la playa de pescadores acaricio chalaneros cuando predico la verdad,/ y en musical fiesta saltan delfines./ La luz en palabras de siete profetisas,/ recorre calles de oscuro puerto buscando a tu hijo,/ aquel del monte del calvario en donde permanece la Existencia./ Ahí los crucificados nunca dejarán de morir.” En el primer poema, Tagore hace alusión al paseo de un príncipe, su maestro o gurú espiritual para quién, solo tiene el deseo de mirarlo pasar por su ventana y eso, será más que suficiente para el niño que le lanza el único  tesoro que tiene, su brazalete de oro.  Por él, entrega todo a cambio de verlo pasar, es su guía y maestro interior.  En el poema, Madre, he ahí a tu hijo… el autor muestra su alegría, su visión de vida ante los chalaneros, es el deslumbramiento de verlos en el sacrificio de su labor, representan su guía, su maestro interior.  Ambos en un monólogo, (la presencia de la madre es ausente) de reflexión a la existencia.

En un fragmento final del poema: “Evolución económica” (Pág. 103) cito: “En el Perú, los maíces se levantan insatisfechos,/ y lejanos, son brazos altaneros que convocan/  medir los años, las siete vacas flacas;/ y a sacar el alma, al alma, para vivir cantando”. Este fragmento es muy profundo porque en la contextualización de todo el poema, podemos decir que no hay silencio tan inquieto, como aquel solemne silencio en que la naturaleza toda, se confabula con el hombre andino y hace su protesta y se vuelve hielo y es pobreza, pero aún en ese trance de dificultad, él, vive cantando. El eco es su voz.  El hombre andino modula y expresa todos los tonos, como en el poema: “Problema del indio” (Pag. 104).

La mayor prueba de la vitalidad de la poética de Bethoven Medina, es su total carencia de resignación al sistema político y social en su conjunto.  Sin plantearlo, parece precisar, una escuela de independencia literaria, con escritura libre y espontánea.  Algunos poemas se muestran con un matiz rudo, como si fuera un pintor de desenfadada pincelada, y en otros, sin perder la unidad temática, es sutil, simbólico y de verso libre.

Cabe mencionar que el tema esotérico ha sido una motivación creadora y de realización personal para muchos escritores, tanto en la narrativa como en la poesía y por citar a algunos, tenemos: Jetsun Milarepa, uno de los más famosos yoguis y poetas del Tíbet, entre 1052 a 1135.  Emanuel Swdenborg, teólogo sueco (1688 – 1772). Franz Hartmann, alemán, famoso escritor esotérico, (1838 – 1912). Fernando Pessoa, poeta portugués del ocultismo y las doctrinas esotéricas, (1888 – 1935), considerado uno de los más destacados en la literatura mundial. Oscar Wilde, poeta, dramaturgo y novelista irlandés (1854 – 1900). Franz Kafka, de origen judío, escribió en alemán (1883 – 1924), Jorge Luis Borges, uno de los más ilustres del S. XX (1899 – 1986) mostró gran interés por la cábala y los caminos de iniciación. La lista de escritores en esta línea del simbolismo y las cuestiones existenciales a partir de lo esotérico, puede ser muy larga, pero basta destacar que cada autor y su obra alcanzan la trascendencia en la medida que esta, perdure en el tiempo.

Para terminar, debo agregar lo siguiente: hay que ser valientes, tener las ideas claras y renovadas, tener un fuego encendido y de amistad con la poesía para escribir en este género, que ya muy pocos, quieren leer. La sociedad, parece tener un alejamiento insospechado, de renuncia al goce estético, como si la poesía fuera un asunto de interés solo para especialistas. La poesía une y armoniza el sentimiento popular, eleva la sensibilidad humana cuando podemos penetrar en este mundo maravilloso.  La poesía, nos trasmite, nos involucra en la realización del ser y nos hace más humanos.  Leer, “El éxodo de las siete estaciones” de Bethoven Medina,  nos irá guiando en esa conexión mágica que es el número siete, para entender las manifestaciones que nos ligan entre el mundo manifestado y lo no manifestado, entre el mundo visible y lo invisible y el autor habrá encontrado su misión a través de la poesía.



Gloria Díaz Azalde (Lima, 1949). Es una de las principales poetas de Chimbote. Ha publicado Canto bajo el agua (Mantícora Editores, 2007). Su vasta producción se difunde principalmente en revistas Bellamar, Altamar y Alborada. Los temas recurrentes en los poemas de esta autora han sido siempre el erotismo ligado hacia la búsqueda de lo espiritual, la soledad y la nostalgia.

4 nov 2017

«Nadie nos habita» de Lisset Orihuela Ascarza (Selección de poemas)




"es porque pude ver a Dios, cara a cara"
                                        Génesis 30:32



1.       

                En el principio nos resistimos a vivir
                                                  (Vivir es una daga
                                  hermoseando el cañaveral)

  El pezón de madre que no volvemos a probar
  La Incertidumbre                           La nostalgia
  Quédate                                                  Quédate


                                             Todo lo que vive,
                               vive bajo su propio riesgo

                               

¿Entonces, qué es vivir?
¿Qué es pedir un abrazo al mediodía?
¿Qué es que nadie te lo dé?
¿Tiene sentido?, se han preguntado todos
¿Y Dios? ¿Es una masa nebulosa de
polvo y fuego?
Nadie nos habita,
¿No lo ves?
Horus y Brahma no comparten
la glándula,
es de todos.
Todo lo que vive
vive bajo su propio riesgo

Todo lo que vive bajo tus pies, vive con riesgo
La mañana que amas tanto, vive bajo riesgo

El beso que te despierta...
A riesgo de seguir viviendo.
      

2.

Los ángeles
se vuelcan
bajo lámparas luminosas
sus alas esconden los átomos
que con pudor
producen dopamina
no nacen
no mueren
buscan a cada minuto
una mano que los sostenga

En la palma
le diremos que la amamos
sus
alas serán indecorosas
envolviendo nuestro cuerpo
y querremos reconocernos como uno
pero sin traspasarnos

Luego deshará todo
como si de un sueño se tratase
y se irá,
sabrás que se ha ido por los rastros de luz
que hay bajo tus 
no blancas
sábanas.


1.

Sé que me habitas en la severidad del mediodía
que ocupas los tres soles
en un solo atardecer

Sé que te acuerdas de mí
porque todos fuimos y seguimos siendo
polvo de estrellas
-al fin

al
cabo-
porque lejos hay una miel pensada
para todas las bocas
porque nos recuerdas que estamos 
bajo el mismo claustro
en silencio
porque nadie te explica
a ti
que también eres uno
como todos
como todo

Sin embargo sé quién me habita por dentro





Lisset Orihuela Ascarza (Ayacucho, Perú, 1994). Nací el 21 de abril en Huamanga, Ayacucho. Escribí este libro a los veintidós años, no tengo mucho qué agregar sobre mí misma que no se encuentre ya en este poemario. 

7 oct 2017

«Los abrazos largos» de Karina Valcárcel (Selección de poemas)





NATURALEZA

Escarbamos entre las piedras para llevarnos las caracolas
escogemos las más bonitas e intactas,
agradecemos la gratuidad de este mercado de recuerdos
y nos sentamos frente a nuestra manta salina
a contemplar las gaviotas.

Para nosotros sea esto quizá una casa,
la intemperie siempre nos viene bien,
contar los pasos entre puerto y puerto como una actividad maravillosa,
recoger piedras coloridas, redondas como planetas,
besarnos sin lengua, comer de un solo plato,
dormir por la tarde, soñar un solo sueño.

Así lo ha planeado la naturaleza para nosotros

eres tú un cangrejo ermitaño
y yo una caracola que crece
para ser siempre tu nueva casa.


CARTA DE EMILIE FLÖGE AL SEÑOR KLIMT 

Querido G:
de haber cruzado esa línea que ahora violo todo el tiempo,
quizá hoy estarías enredando tus dedos en mi cabello que se cae
todas las mañanas, todos los días.

Encontraríalos en las almohadas,
guardaríalos con peculiar ternura en un sobre,
como a un fajo de papel moneda.

Es probable que pensar en ti no sería más un bello hábito
sino algo que se pierde,
porque así es la cercanía
cuando la distancia no es suficiente
para mirarnos a los ojos
sin convertirnos en monstruos.

Te narraría la historia de los columpios,
reemplazaría el tenedor por el pincel,
caminaríamos todos los caminos
y aún agotados
escarbaríamos la última energía para hacernos el amor
y el amor se derrumbaría sobre nosotros
como una pila de naipes que pierde el equilibrio
y reconstruir sería
nuestro verbo favorito.

A veces lo imagino demasiado,
mi querido y lejano Gustav,
a veces lo imagino mientras no se detiene tu viaje
y ya no espero ni intento tejer.

Si nosotros, Gustav,
si nosotros fuéramos nosotros
todos ellos se pondrían azules y convulsionarían,
pero crecería más verde el pasto y el cielo de Lima
tornasolaría,
mitocondriaría,
encefalocaleidoscopiaría esto
en un listado infinito de planes
para nuestro futuro inexistente,
para nuestra casa hecha con retazos de sueños que se repiten,
sueños donde compramos brújulas por docenas

donde yo soy el norte
donde tú eres el norte

donde la aguja nos coloca en el mismo lugar para burlarse.


GENUFLEXIÓN

Abrirán tu corazón con una piedra,
eso no tendrá nada de raro

lo peculiar del asunto
estará
en la redondez del objeto
con el que crearán el surco
                                          / la llave esférica de una puerta que no existe
pero que fuerzan

y la que allanan

en la pampa dura de tu pecho.


Abrirán tu corazón
y dejarán entrar a todos los soldados

sedientos, decarán de dulzura
tu aorta,
escupirán el agrio bagazo
en los pisos ventriculares,
orinarán y reirán y serán idiotas pero felices

abrirán tu corazón
con esa grata y boba expectativa que generan los estrenos

y tu corazón
no será otra cosa que una piedra más,
redonda
                                             / como aquella con la que forzaron la entrada
y el roce
producirá
la habitual chispa

o una luz

o una llama

o un incendio

o un desastre natural

e incontrolable.




Karina Valcárcel (Lima, 1985). Escritora. Egresada de la carrera de Ciencias de la Comunicación, especializada en Periodismo. Es autora de los poemarios Poemas cotidianos, Una mancha en el colchón y Variaciones / Otros te[a]mores. Ha organizado encuentros literarios, ferias, recitales de poesía, entre otras actividades de gestión cultural. Textos suyos han aparecido en distintos medios impresos y virtuales de Argentina, Brasil, México, Chile y Perú; así como en las antologías Nueva antología peruana Post-Hora (2010), Rito Verbal: muestra de poesía peruana 2000-2010 (2012), entre otras. Actualmente se desempeña en el campo del periodismo cultural. Administra el blog karinavalcarcel.blogspot.com.

25 sept 2017

«Old man» de Miguel Ángel Almeyda (Selección de poemas)





Virtual

Veo gente
mirando las pantallas de sus celulares
[en medio de las calles]
desesperados por el mundo virtual
                      donde existen / donde son.

Nos hemos quedado solos.

         Mientras el mundo se suicida
         [la tierra se va consumiendo]

         todos los felices en Facebook
       [con sus cuentas que son cuentos]
               con mentiras verdaderas
         [o verdades que son mentira]

          Cae el silencio
                     [no de la noche larga
          sino del tiempo corto]
que cada uno merece.


Antes caminaba para estar solo
ahora enciendo aparatos en la sala
           [on/off... on/off... on/off...]
           para hundirme en el silencio

En una foto
[ahora es avatar, imagen de perfil]
                      está el amor
sin corazón
           viviendo el tiempo virtual
pasado-presente inmediatos
                               falsos recuerdos
            frases hechas
                       sueños de otros
                                            resignación.

Old man, mira, todos se han
ido, hemos quedado solos...
             [canta El Temucano]

Este mundo nuevo no es mío
no me había preparado para ver
a un hombre hablando solo
                     en medio de todos
           gritando al aire
molesto consigo mismo
                    [locos les decíamos]

Vengo de una época
donde hasta para pelear nos juntábamos.

¡Qué solos nos vamos quedando!


Credo

El agua cae de la fuente
produciendo un canto húmedo
en el patio de la casa.

La hilandera sentada en el portal
hace hilo que la tejedora
sentada a su diestra usará
para terminar una manta.

Una manta para cubrime
porque el frío es inclemente
y todo lo toca.

Mi alma descansa.

Veo el horizonte
los volcanes
que un día encenderán el Infierno
[según dicta la profecía]
aunque aquí todos creen
tener vida eterna.

Por las calles todos rumban
hacia las metas impuestas
del vil y necesario dinero
ignorando que el único destino
es el encuentro inevitable
con la muerte.

Pero mientras tanto
mi alma descansa 
en la soledad profunda
de la creación. 

Pienso,
existo, [corrijo], escribo
una obra de teatro
escena por escena
para vivir en ella.
Llueve.

Evoco los amores que tuve
mirando la ciudad que recibe la lluvia
como si fuera el agua
que sigue cayendo en la fuente.

La hilandera sigue hilando
la tejedora está por terminar la manta
que abrigará mi aún no encorvada espalda.

Entonces mi alma se levanta de la mesa
hace un paso de baila antiguo
para asomarme al mundo del cual escapé
cuando decidí que no creería
nunca más en nada
ni en nadie
porque sé que
escribo, [corrijo], existo.


Triunfo

Con rostro de niño sorprendido
            camino por el laberinto
            de la ciudad prohibida

Soñaba             viajar
                         mirar el mundo
                         ir cantando.

No quise pasar el tiempo esperando

No importa lo que fuiste
            eres aquello que viviste.

Soy Old Man.

Hoy en medio de las calles
           mil veces recorridas
cual peregrino
           voy riendo convencido
que le gané a la miseria
           y al destino.





Miguel Ángel Almeyda Morales. Actor, director y dramaturgo, formado en la Escuela de Teatro de la Pontifica Universidad Católica del Perú; ha trabajado con importantes grupos de teatro como Vichama Teatro, CIJAC, Yuyachkani, TPUCP y el grupo Parminou de Quebec (Canadá); además, colaboró con el área social del Cirque du Soleil y fue miembro de la Unión de Escritores de Quebec.
Obtuvo la primera mención honrosa del Premio Integración y Solidaridad de RPP, en la categoría Personaje en 2007, y del Concurso de Dramaturgia de la Muestra de Teatro de Lima, en 2008.
Actualmente enseña teatro para el desarrollo humano de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, en varias ciudades del país.
Ha publicado ocho libros en español y dos francés: teatro, cuentos, metodología, poemas, novelas sociales y policiales.


11 sept 2017

«Pájaro ebrio» de Alexánder Hilasaca (Selección de poemas)





Li Po:


Bebí en el alma de la vida las pocas lágrimas que escaparon de mi soledad. ¿Cómo decir una simple palabra que diga muerte, desamparo o desilusión? Por tanto, las arañas tejen en mi mente el canto de los grillos. Mi corazón ocioso se tendió de bruces y soñó con las murallas que recorren los inmensos océanos del amor. Yo he perdido mil amantes por mis atavíos desmoralizados, por haber tomado de tu copa las monedas para comprar el pasado que no viví. Me muero con la tristeza pura del arroyo que cae como un suicida en la noche.


Edgar Allan Poe:


La playa ha renunciado al mar, ha cortado el hito de las fronteras y se colgó con la cuerda con que ataba sus penas. Así mueren las cosas en este mundo. Para vaciar los continentes del pecho es mejor matar la semilla de las aves y volver a los albores a gran velocidad, como una lluvia desesperada por caer para crear una sombra empapada de sombra. Viejo ruiseñor de cera, este nido pertenece al oleaje de las costas que oscilan las furias del gemido rarificado en este vaivén amargo. Me encerraron en la llama de la locura, mi pobre ilusión se plantó como un álamo podrido en los himnos del desierto y le crecieron alas al vacío de mi refugio. ¿Qué aventura me espera en los sortilegios de las regiones indivisibles? ¿Qué flor o agua lavará mis heridas y mis vísceras llenas de pólvora? ¿Quién es quién en mi cráneo forjado por los cuervos?


Enero


A los 18 años a uno le echan de casa por llevar más cicatrices que la luna, por escupirle al viento con la furia de las palabras y lamerse el pecho como el gato solitario que ama la noche. Lejos de la ciudad, a uno le hacen creer que es un pájaro, un poeta, un paria o simplemente un cadáver floreciendo en los olores de la calle. En el descenso de las madrugadas empezamos a odiar sin explicación, la casa, la ciudad y la gente.

A esa edad soñamos con escribirle a las estrellas y a las luciérnagas con el fuego de los dragones épicos, huyendo de no sé qué, pero huimos a cada instante en que la pena se apodera de nuestro cuerpo. Nos deprimimos de la nada y por esa nada dejamos de comer frutas. Otra vez, escapando como Ulises, perdidos en el mar, buscamos el planeta de los cíclopes, el astro de los brujos, la metáfora del caos.

A los 18 años no sé qué buscamos ni sé para qué vivimos, pero vivimos a fondo como un claro ejemplo de héroes populares luchando contra los molinos de viento. Todos buscamos la bendición y el perdón de nuestros padres.


Abril


A los 22 años escribimos una carta para ella y decimos: «Qué estúpido es el amor». En agosto, el viento sopla el humo del hígado y clausuramos la soledad. Damos pena a los trenes que se van a gran velocidad sin voltear atrás, bajo los bolsillos los piojos sonríen como payasos natos. Escribimos otra vez para ella atrapando el olvido con los dientes incisivos; nos crece un hueso en el corazón y no queda tiempo sino para escribir el mugido trémulo de su nombre.


Palabras de un filibustero


Mi historia es la de un foraja que espera encender tu ignorancia y no digas «poeta» porque no lo soy. Yo soy un libro rayado que abraza la muerte y la soledad. Mientras tanto, déjame ser la autopista de tus ojos.



Lo que necesito es el infierno


«Un vaso de cerveza, 
una piedra, una nube,
la sonrisa de un ciego
y el milagro increíble
de estar de pie en la tierra».

Jorge Teillier

[Prohibido fumar en el espacio azul de las penas]

Yo elijo la tierra
donde pongo a reclinar mis presagios,
esa es la forma de ver los barcos:
silbando espinas de arena
que penetran el cacareo afónico de las costas.
Recostado en las pupilas de las heridas abiertas
voy lanzando los adjetivos, los sustantivos y las piedras
que son palabras también para decir te quiero.
Si digo «bálsamo», a los lagartos se les caen las garras.
Si digo «perro», a mi prójimo le escupen en la espalda.
La poesía zozobrada por tu vocabulario
es el escándalo de rasgarse las plumas y quitarse
uno a uno los musgos flotantes del lenguaje.
Las oraciones que llevaban los marineros
en sus pipas llegaron más lejos del territorio
que yo había elegido para enterrar las profecías de mi
orfandad.
Los higos que fui comiendo tenían un sabor infernal
como el veneno de las culebras.
Nunca descifré esos silencios que poblaron tu vejez.
Aquí, en esta tierra, yo elijo la aguja y el hilo
para coser la herida abierta de tu ternura.
El resto es una farsa que los filósofos inventaron
a manera de engañar a los sapos que llegan con la lluvia,
a los migrantes de la tribu que huyen de la fiesta
y se llevan los sordos aplausos.
Para aquellos que aman mi pellejo imberbe,
solo puedo vomitar estos versos incandescentes.
La vida solo es verdad cuando estoy en mi naturaleza
animal.
¡Qué pobre estoy que combato contra toda estupidez
humana!
Toda verdad es diabólica y oscura, he dicho,
como la noche donde escondo mi sensatez;
ahora que te escribo
recogiendo el moho de mi súplica
como limosnero de estrellas
a quien se le cayó la memoria.






Alexánder Hilasaca. Nació en Puno. Forma parte de la asociación cultural Huajsapata y del círculo Escribidores. Es autor de los poemarios Mmemorias de una verga (edición del autor, 2010), Trece lascivas perversiones (Checca Ediciones, 2011), Defe-caciones (Laykakota Cartonera, 2014), Para maldecir violetas (Rupestre Ediciones, 2015). Ha sido merecedor de algunos premios nacionales y regionales. Actualmente se dedica al ocio de la lectura y escritura, tratando de adaptarse a este mundo moderno.



9 sept 2017

«La vida y el corcel. Poemas» de Diego Miró Quesada Mejía (Selección de poemas)




Conocimiento melancólico

El hombre conoció 
la melancolía.
Pronto,
la vida será tan fría
como el hierro.
Hibernarán
las llagas del olvido.

La muerte me adiestra
en la mañana,
por la tarde,
en las noches
sin término.
La fiereza del viento
se enrosca en mis entrañas.


La hermosura de una flor

La hermosura de una flor
o el cielo despejado.
Júpiter y Venus
sujetan al Sol.
Solo una estrella ilumina la noche.

La hermosura de una flor,
sus pétalos, cuadro
perfecto. Su tallo, viejo
pincel del artista.

La hermosura de una flor
germina lentamente
en mis sueños extraños.


Fumigación

Fumigado por sus propios habitantes,
el país no sobrevivirá. Palpita
mi corazón desamparado.
Se ilumina el rostro
de los hombres
en septiembre.
Un extraño personaje
aguarda en la eternidad.


Esencia

Soy la elevación del monte
que por azar no ama ni odia.
Alguien armó un muñeco torpe
y fue su afán dejarlo olvidado.

Soy la piedra,
la sed de los arbustos,
el patriótico peinado
de Vallejo en mis poemas.

Soy Platón,
la lírica o simplemente
el amor; Heráclito
y el logos, la filosofía
y su certeza absurda.

Soy la creación,
la musa inspiradora,
el amor propio y ajeno,
la guitarra y su encanto
desgarrado.

Soy Dios,
la profecía
de mi propia
vida. La soledad
de polvo y llanto
calcinará su cartucho
postrero.


Cuando caiga mi alma, abuelo Paco...

Cuando caiga mi alma, abuelo Paco,
no sé si recobraré la luz del camino,
aquella que alumbraba también mi corazón.

Cuando caiga mi alma abuelo Paco,
un cúmulo de dudas me ofuscará.
Tú resplandecerás a mi espalda
tal vez muerto, enterrado en la luz
de una esperanza.

Volveré a gritar, mi habla a oscurecer
detrás de la mañana, al lado
de la mujer que sonríe
siempre enamorada.
Moriré, resucitaré,
como las musas 
que en sueños
anunciaban
la melancolía.

Cuando caiga mi alma, abuelo Paco,
la tarde y la paloma se elevarán,
cruzarán los mares,
los espejos obscuros
y el orden cenital.






Diego Miró Quesada Mejía (Lima, 1986). Poeta y narrador. Su generación, a la que nunca se adscribió, lo ha visto discurrir libre y discretamente, tratando de ignorar el juicio de aquellos que se encumbran a sí mismos como "los amos de la vocación poética". Su interés por la disciplina filosófica lo ha llevado a plantearse en sus obras poéticas preguntas sobre Dios, el lenguaje, la existencia y la eternidad. Sin embargo, como todo artista comprometido con su tiempo, aborda también el marco social y la realidad de su país. En La vida y el corcel. Poemas, Miró Quesada presenta un mundo convulso y controversial. En este escenario los sujetos se muestran alienados e incapaces de hallar una razón que los integre con la vida. En ocasiones, en las que aborda el tema familiar, rescata su paz espiritual. Lucha porque esta felicidad persista, pero al instante se evanesce. Miró Quesada guía su discurso poético con profunda lucidez. Su retórica, en la que mezcla experiencia emocional, ironía penetrante, sensibilidad a flor de piel, todo extrañamente junto, nos revela lo más hondo de nuestra condición humana. La vida y el corcel. Poemas adviene jubiloso después de seis años, fecha en la que el autor publica su primer poemario: Renacer (Lima, 2011), y al que siguieron el volumen de cuentos Los Tres Reinos (Lima, 2012) y su obra poética De Dios, del hombre y de otros poemas (Lima, 2013).


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