7 oct. 2017

«Los abrazos largos» de Karina Valcárcel (Selección de poemas)





NATURALEZA

Escarbamos entre las piedras para llevarnos las caracolas
escogemos las más bonitas e intactas,
agradecemos la gratuidad de este mercado de recuerdos
y nos sentamos frente a nuestra manta salina
a contemplar las gaviotas.

Para nosotros sea esto quizá una casa,
la intemperie siempre nos viene bien,
contar los pasos entre puerto y puerto como una actividad maravillosa,
recoger piedras coloridas, redondas como planetas,
besarnos sin lengua, comer de un solo plato,
dormir por la tarde, soñar un solo sueño.

Así lo ha planeado la naturaleza para nosotros

eres tú un cangrejo ermitaño
y yo una caracola que crece
para ser siempre tu nueva casa.


CARTA DE EMILIE FLÖGE AL SEÑOR KLIMT 

Querido G:
de haber cruzado esa línea que ahora violo todo el tiempo,
quizá hoy estarías enredando tus dedos en mi cabello que se cae
todas las mañanas, todos los días.

Encontraríalos en las almohadas,
guardaríalos con peculiar ternura en un sobre,
como a un fajo de papel moneda.

Es probable que pensar en ti no sería más un bello hábito
sino algo que se pierde,
porque así es la cercanía
cuando la distancia no es suficiente
para mirarnos a los ojos
sin convertirnos en monstruos.

Te narraría la historia de los columpios,
reemplazaría el tenedor por el pincel,
caminaríamos todos los caminos
y aún agotados
escarbaríamos la última energía para hacernos el amor
y el amor se derrumbaría sobre nosotros
como una pila de naipes que pierde el equilibrio
y reconstruir sería
nuestro verbo favorito.

A veces lo imagino demasiado,
mi querido y lejano Gustav,
a veces lo imagino mientras no se detiene tu viaje
y ya no espero ni intento tejer.

Si nosotros, Gustav,
si nosotros fuéramos nosotros
todos ellos se pondrían azules y convulsionarían,
pero crecería más verde el pasto y el cielo de Lima
tornasolaría,
mitocondriaría,
encefalocaleidoscopiaría esto
en un listado infinito de planes
para nuestro futuro inexistente,
para nuestra casa hecha con retazos de sueños que se repiten,
sueños donde compramos brújulas por docenas

donde yo soy el norte
donde tú eres el norte

donde la aguja nos coloca en el mismo lugar para burlarse.


GENUFLEXIÓN

Abrirán tu corazón con una piedra,
eso no tendrá nada de raro

lo peculiar del asunto
estará
en la redondez del objeto
con el que crearán el surco
                                          / la llave esférica de una puerta que no existe
pero que fuerzan

y la que allanan

en la pampa dura de tu pecho.


Abrirán tu corazón
y dejarán entrar a todos los soldados

sedientos, decarán de dulzura
tu aorta,
escupirán el agrio bagazo
en los pisos ventriculares,
orinarán y reirán y serán idiotas pero felices

abrirán tu corazón
con esa grata y boba expectativa que generan los estrenos

y tu corazón
no será otra cosa que una piedra más,
redonda
                                             / como aquella con la que forzaron la entrada
y el roce
producirá
la habitual chispa

o una luz

o una llama

o un incendio

o un desastre natural

e incontrolable.




Karina Valcárcel (Lima, 1985). Escritora. Egresada de la carrera de Ciencias de la Comunicación, especializada en Periodismo. Es autora de los poemarios Poemas cotidianos, Una mancha en el colchón y Variaciones / Otros te[a]mores. Ha organizado encuentros literarios, ferias, recitales de poesía, entre otras actividades de gestión cultural. Textos suyos han aparecido en distintos medios impresos y virtuales de Argentina, Brasil, México, Chile y Perú; así como en las antologías Nueva antología peruana Post-Hora (2010), Rito Verbal: muestra de poesía peruana 2000-2010 (2012), entre otras. Actualmente se desempeña en el campo del periodismo cultural. Administra el blog karinavalcarcel.blogspot.com.
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